Con una sonrisa que refleja la alegría de sentir el afecto y la hospitalidad de miles de feligreses, el Papa Francisco se despidió de la ciudad de Trujillo.

Trujillo, 20 Enero 2018, (ANDINA).- Con una sonrisa que refleja la alegría de sentir el afecto y la hospitalidad de miles de feligreses, el Papa Francisco se despidió de la ciudad de Trujillo y de su población tras realizar una intensa jornada en su visita pastoral a la capital de la región La Libertad.

En este encuentro con la población católica trujillana, el Papa Francisco desarrolló varias actividades, como la multitudinaria celebración eucarística en la explanada del tradicional balneario de Huanchaco, en la que participaron alrededor de 500,000 personas.

Durante su homilía, el Santo Padre refirió que los pobladores del norte del Perú, al igual que los apóstoles, “conocen la bravura de la naturaleza y han experimentado sus golpes”.

“Sé que en el momento de oscuridad, cuando sintieron el golpe de El Niño, estas tierras supieron ponerse en movimiento y tenían el aceite para ir corriendo y ayudarse como verdaderos hermanos. Estaba el aceite de la solidaridad, de la generosidad, que los puso en movimiento y fueron al encuentro del Señor con innumerables gestos concretos de ayuda”, indicó.

También sostuvo que la violencia organizada, representada por el sicariato y la inseguridad, es una de las tormentas que azota estas costas, por lo que insistió en la necesidad de generar oportunidades educativas y laborales para los más jóvenes.

Luego, el Obispo de Roma se dirigió al barrio de Buenos Aires y al distrito de Víctor Larco Herrera, afectado por el impacto del Niño costero, donde tuvo un encuentro con más de 50,000 pobladores.

Posteriormente, el Vicario de Cristo llegó a la plaza de armas de Trujillo y visitó la Basílica Catedral donde oró ante la imagen de la Virgen de la Puerta de Otuzco. A continuación, sostuvo un almuerzo con el clero en el Arzobispado de Trujillo.

La agenda de hoy incluyó un encuentro con los obispos, sacerdotes, seminaristas y religiosas en el Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo. Allí, el Santo Padre expresó que “Nosotros los consagrados no estamos llamados a suplantar al Señor”, y que la fe en Jesús se contagia.

También mencionó que los jóvenes no dejen solo a los ancianos. Si los jóvenes hacen soñar a los viejos, éstos harán profetizar a los jóvenes. El Santo Padre agregó que los jóvenes caminan rápido, pero son los viejos los que conocen el camino.

La última actividad previa a su partida de Trujillo tuvo lugar en la plaza de armas, donde tuvo lugar la ceremonia de coronación de la Virgen de la Puerta de Otuzco y la bendición de otras 39 imágenes veneradas procedentes de diversas regiones del Perú.

Antes de abordar el avión que lo trasladó a Lima, el Papa Francisco bendijo a la población que lo recibió con mucho afecto y cariño y les pidió que recen por él siempre.

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