La paranadora peruana se encuentra lista para competir, el martes 24, en los Juegos Paralímpicos

Lima, 22 Agosto 2021, (ANDINA).- Dunia Felices ya se encuentra instalada en la Villa Paralímpica a la espera de la hora de que le toque competir en la paranatación. Mientras se acerca el día, su ser se cubre de emoción porque es la primera vez que vive esta experiencia sublime y no está dispuesta a hacer historia en los Juegos Paralímpicos Tokio 2020.

Los Juegos Paralímpicos Tokio 2020 significan para Felices una prueba y oportunidad de inspirar a otras personas con discapacidad, y de ganar la confianza de su familia y aliados, como Pluspetrol, que la están impulsando y motivando en la competición de alto nivel que empieza el próximo 24 de agosto: “Estoy feliz, tranquila, vamos a marcar historia en el movimiento para deportivo”.

“En Tokio quiero ubicarme dentro de los 8 mejores para pasar a las finales. Quiero mejorar mis marcas en los 200 metros estilo libre y 50 metros estilo mariposa”, contó la paranadadora, cansada luego de un entrenamiento sostuvo que una de las dificultades más grandes por la pandemia es no entrenar en piscina, pero fue una situación que le obligó a ser resiliente: innovar en ejercicios, pesas, planchas, ligas y más creación de entrenamiento físico.

Felices competirá en los 200 libre S5, el martes 24 de agosto, a las 19:00 horas de Perú, en las rondas eliminatorias. En caso de acceder a las finales, volverá a competir en la madrugada del miércoles.

Como lo denota su apellido “Felices”, la felicidad de Dunia se traduce en el apoyo de empresas como Pluspetrol, que demuestran el interés por los paratletas, incentivándolos a entrenar más y dejar el nombre del Perú en alto.

“Esto va a inspirar a muchas personas. Estoy feliz, tranquila de saber que ya están cerca los Juegos Paralímpicos, vamos a marcar historia en el movimiento de para deportistas”.

Dunia Felices es una mujer que desde el 2017 se propuso a entrenar en altos niveles de exigencia, a pesar de todas las complicaciones que le generó una vasculitis sistemática a los 15 años, razón por la que le amputaron sus pies y manos.

Sin embargo, ella mantiene la calma ante su pronta competición en Tokio, sabe que habrá más oportunidades para las personas con discapacidad y eso generará una transformación social y más peruanos entrarán en el movimiento paralímpico.

“Al comienzo, cuando adquieres la discapacidad es difícil, pero la vida no acaba en eso, sino que comienza allí. Es echarle ganas, continuamos vivos y hay que seguir moviendo el mundo”, concluyó.

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