Lima, 02 de Mayo, (ANDINA).- El fallecimiento de nuestros seres queridos a causa del covid-19 ha reducido al mínimo las ceremonias que antes nos permitían transitar mejor por esta dolorosa etapa. Acortar o eliminar el proceso de duelo puede ser muy peligroso, sobre todo entre quienes pierden a muchos familiares, advierten expertos en salud mental.

“El sufrimiento ante la pérdida del otro es parte de la vida. No hay nada anormal en eso, pero cuando se trata de un sufrimiento invalidante, que dura demasiado tiempo, podemos estar ante un proceso de duelo que requiere tratamiento especial”, indicó Guillermo Ladd, médico psiquiatra del Instituto Nacional de Salud Mental (INSM).

En entrevista con el programa Saludable Mente de Andina Canal on line, sostuvo que hay diversas maneras de procesar nuestras pérdidas familiares, pero que, debido a la pandemia, lamentablemente hemos visto restringidas diversas formas de expresar el dolor y sentirnos acompañados.

Las 5 fases del duelo

“El distanciamiento social hace que no tengamos grupos de soporte, terapia de grupo o una conversación común y corriente frente a frente. Lo único que tenemos es una cámara a la que le hablamos en medio de la soledad y donde muchas veces no se pueden entregar todas nuestras emociones”.

El experto comentó que de acuerdo con la investigadora Kübler-Ross existen cinco fases en el duelo: 1) la negación, donde no se acepta lo que está ocurriendo; 2) la ira, asociada a la frustración e impotencia por lo que pasa y 3) la negociación, donde se guarda la esperanza de que nada cambie a pesar de saber que no hay vuelta atrás.

Luego está 4) la depresión, donde se asume con mucha tristeza y de forma definitiva la partida del ser querido y 5) la aceptación de la pérdida y la llegada de un estado de calma.

Un duelo normal, detalló, puede durar entre dos a tres meses, tras los cuales se debería poder volver a nuestra vida normal. Sin embargo, hay duelos que se extienden mucho más y pueden ser peligrosos.

“Por ejemplo, algunas personas han tenido muchas perdidas seguidas. En esos casos, el duelo puede ser complicado y desencadenar otras patologías mentales, como el estrés postraumático o la depresión, los cuales requieren ayuda psiquiátrica”, alertó.

A fin de evitar que estas experiencias se conviertan en un trauma, generando cambios biológicos incapacitantes, sugirió buscar ayuda especializada para procesar el sufrimiento sin perder el sentido de la vida.

Despedidas simbólicas

“La vida de un ser humano tiene que entenderse simbólicamente. Tiene un principio y un fin”, apuntó el psiquiatra, para luego manifestar que, ante las prohibiciones que impone la pandemia, esta puede cerrarse con un acto ritual, incluso sin el cuerpo presente.

“La ceremonia donde sepultamos a nuestros muertos o los velamos tienen que darse ahora de otro modo. Lamentablemente, para muchos esto puede resultar insuficiente”, advirtió.

La ausencia justamente de rituales está generando diversos problemas entre numerosos deudos, quienes pueden tener la sensación de que el proceso de luto y despedida no se ha terminado.

“En esos casos, el lenguaje puede ayudar a cerrar esas heridas”, indicó, en clara alusión a buscar el soporte o ayuda psicoterapéutica para entender lo que nos está pasando o cambiar la manera de cómo lo procesamos.

Apoyarse en las rutinas

Guillemo Ladd destacó la importancia de seguir las rutinas para que los días tengan sentido.

“Muchas personas ya no comen, no duerme bien, no quiere lavarse, ni bañarse; se despreocupan por completo. Hay que ayudar a esas personas a tener la vida que tenían antes del duelo, así les cueste. No hacerlo puede empeorar el desarrollo de este proceso”.

Es importante, agregó, evitar el tabaco, el alcohol, el café y las drogas de todo tipo.

“Algunas personas consumen clonazepam, alprazolam sin receta médica, porque no pueden dormir. Y con el paso de los días aumentan más las dosis. Otras personas lo hacen porque no quieren estar despiertos ni durante el día. Eso hay que evitarlo”, advirtió.

¿Cómo puedo ayudar?

El especialista dejó en claro que ante la pérdida de un ser querido no hay palabra mágica de consuelo. Sobre todo, para quienes se encuentran en la tarea de consolar a alguien cercano y no saben cómo hacerlo.

“No hay forma de calmar el dolor inmediatamente. Sea lo que digamos, la persona que ha perdido a un familiar va a sufrir. A veces las frases que podemos decir son solo clichés o frases que se repiten sin mucha emoción detrás y no ayudan. Lo único que podría ayudar de verdad es simplemente manifestarles nuestra proximidad emocional”.

Eso significa que pueda recurrir a nosotros cuando lo necesiten, hacerles sentir que no están solos o solas ante lo que está atravesando.

“Lo primero que debemos tener presente es no invalidar sus emociones. Decirles que, si quieren llorar, que lloren; que si necesitan ayuda, que yo nosotros se la daremos; que, si necesitan un hombro, se lo pondremos, aunque todo sea virtual.

No se debe decir ‘no llores, esto ya va a pasar’. Eso no tiene sentido, el individuo tiene que expresarse individualmente. No hay que inhibir su dolor, solo así los podremos ayudar”.

Pedir perdón

En medio de estas pérdidas, algunas personas se han quedado con procesos emocionales inconclusos. Donde había necesidad de pedir perdón o perdonar al que acaba de morir. Esto vuelva más difícil todo debido al sentimiento de culpa.

En ocasiones, refiere el especialista, servirá hablar sobre quien acaba de fallecer o tal vez conversar con su familia. Si hay que pedir disculpas se las podrán pedir a sus deudos o sus representantes.
Indicó que si no hay otra manera de cerrar el tema con la persona que murió, existe la posibilidad de hacerlo a través de una psicoterapia.

“Se podría contar con un experto para que intervenga virtualmente y pueda manejar las emociones que van a salir en ese momento, ayudar a que se encaucen hacia la sanación de la persona que no pudo pedir disculpas o dar el perdón”.

Pidió tener presente que tarde o temprano todos vamos a perder a alguien querido o cercano debido a la pandemia.

“No nos desesperemos, no desorganicemos nuestras vidas, tratemos de hacerla como siempre las hicimos. Si hay necesidad de desfogar nuestras emociones, hagámoslo con familiares, amigos o terapeutas. No nos quedemos solos en esto, porque ante este sufrimiento se puede generar un sufrimiento mayor, que podría traer diversos problemas”, aconsejó el especialista.

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