Siendo todo un referente del rock noventero, la banda norteamericana Weezer se presentó por primera vez en el Jockey Club tras 27 años de trayectoria a cuestas.

Lima, 24 Septiembre 2019, (ANDINA).- Siendo todo un referente del rock noventero, la banda norteamericana Weezer se presentó por primera vez en el Jockey Club tras 27 años de trayectoria a cuestas.

Previamente la banda de Toño Jaúregui fue quien abrió la noche tocando temas de su autoría durante su paso por Líbido, además de nuevas canciones que fueron bien recepcionados por los asistentes.

Siendo aproximadamente las 21:30 horas Weezer hizo su aparición tocando el clásico Buddy Holly, tema de su disco debut conocido también como el Blue Album.

Con esa entrada hicieron estallar de emoción a los fans y despertaron reminiscencias de la serie Happy Days por el gran videoclip realizado por el cineasta Spike Jonze.

Como se recordará, en ese video se mezcló fabulosamente a los integrantes del cuarteto con los personajes del sitcom norteamericano comandados por Fonzie y Richie Cunningham.

Siguieron con Beverly Hills, Hash Pipe y bajando las revoluciones con el cover de la banda Toto, Africa.

Luego el vocalista y líder, Rivers Cuomo sorprendió a todos con su dominio correcto del idioma español interactuando con los fans haciéndoles saber lo cómodo que se sentía ante tanto cariño.

My Name is Jonas, Pork and Beans y una nueva versión de Happy Together de The Turtles y Longview de Green Day calentaba aún más el ambiente donde jóvenes y no tan jóvenes coreaban las canciones.

Dejando de lado la distorsión de las guitarras para dar paso a Island in the Sun empalmaron con uno de sus temas más exitosos, Perfect Situation seguido por Holiday, Surf Wax America y lanzando uno de los temas nuevos de su disco más reciente, The End of the Game.

A estas alturas la conexión con el público era más que evidente y los gritos de “Arriba Perú, el Perú es chévere” de Cuomo fluían en el ambiente para seguir con el clásico Undone-The Sweater Song, el cover de A-Ha Take on me, In the Garage hasta tocar El Scorcho que no estaba dentro del setlist habitual de la gira.

A estas alturas la energía fluía en el ambiente y la estridencia de las guitarras tomó por asalto el Jockey Club cuando empalmaron con el clásico de Black Sabbath, Paranoid para cerrar con The Good Life.

Un breve descanso para el encore de rigor dio paso a una versión polifónica y a capella de Buddy Holly para explotar con Lithium de Nirvana y cerrar una noche soñada con Say It Ain´t So.

Sin lugar a dudas Weezer superó las expectativas del público limeño con un sonido impecable y con una vigencia sostenida al paso del tiempo.

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