De todas las categorías nominadas a los premios Oscar en su edición 90, pocas parecían tener un favorito tan definido como las de actuaciones protagónicas.

Los Ángeles, 04 Marzo 2018, (PL).- De todas las categorías nominadas a los premios Oscar en su edición 90, pocas parecían tener un favorito tan definido como las de actuaciones protagónicas, ganadas por Frances McDormand y Gary Oldman.

Contención, fortaleza e ironía se entrelazan en la impecable interpretación de McDormand en la cinta ‘Three Billboards Outside Ebbing, Missouri’ (Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Missouri), en la que se convierte en una madre que sufre el asesinato de su hija y demanda respuesta de la autoridades.

La cinta, que mezcla de forma certera el humor negro con el drama y el thriller, tiene entre sus grandes fortalezas la calidad de su guion y la soberbia actuación de cada uno de los actores, entre los cuales la protagonista sobresale y convierte al espectador en cómplice de su lucha y sus demonios.

McDormand, quien también ganó un Oscar en 1996 por su desempeño en Fargo, ya fue reconocida por su papel de Mildred Hayes este año en los premios Globos de Oro, en los del Sindicato de Actores, y en los Spirit del cine independiente, entregados anoche.

A su vez, Oldman desplegó toda la experiencia acumulada en una fructífera carrera en la cual se ha vuelto un maestro de las transformaciones, para dar vida en la pantalla a una de las figuras históricas más importantes del siglo XX: Winston Churchill, ex primer ministro del Reino Unido.

Con su actuación en Darkest Hour (La hora más oscura), el británico realiza una poderosa interpretación en la que su virtuosismo superó con creces el reto físico de pasar más de 200 horas en la silla de maquillaje y cargar pesadas prótesis.

De acuerdo con un crítico de la revista Variety, al encarnar a una figura otras veces representada en la gran pantalla, Oldman rechaza la mera mímica y construye desde cero una versión completa e impresionantemente matizada.

Además de McDormand y Oldman, los otros monarcas de la noche en términos de desempeño histriónico fueron Allison Janney y Sam Rockwell, merecedores del lauro a la mejor actriz y actor de reparto, respectivamente.

En el caso de ella, también partía como favorita en este apartado gracias a su interpretación de la exigente -a veces, incluso, abusiva- madre de la patinadora Tonya Harding en la cinta ‘I, Tonya’ (‘Yo, Tonya’).

Rockwell, por su parte, forma parte del maravilloso elenco de Three billboards…, y se impuso en una categoría en la que también estaba nominado su compañero de reparto en esa cinta Woody Harrelson.

Su papel como el oficial Dixon, un policía malo, violento y racista, hubiera corrido el riesgo de caer en una torpe caricaturización, pero el actor dotó a su personaje de importantes matices que, por momentos, llegan a ganarle la empatía del público e invitan a ver más allá de la superficie.

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