En una década, Foncodes invirtió S/149.5 millones en 177 proyectos productivos que fortalecen la economía de las familias de la región.

Ayacucho, 19 Julio 2026 (El Informante Perú).- Hace algunos años, para miles de familias de las comunidades altoandinas de Ayacucho, cultivar la tierra y criar animales era una actividad guiada casi exclusivamente por la experiencia heredada de generación en generación, es decir, empírica. La producción dependía de las lluvias y el clima, de las prácticas tradicionales y del esfuerzo cotidiano. La mayor parte de lo cosechado se destinaba al autoconsumo y los excedentes apenas alcanzaban para venderse en los mercados locales.

Hoy esa realidad viene cambiando. En las parcelas familiares ya es común encontrar sistemas de riego tecnificado, biohuertos, cultivos mejor manejados, módulos para la crianza de cuyes, gallinas y cerdos mejorados, así como la elaboración de compost y biol para mejorar la fertilidad de los suelos. A ello se suman pequeños negocios rurales que generan ingresos durante todo el año.

Esta transformación es impulsada por el proyecto Haku Wiñay de Foncodes, programa nacional del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), que promueve el desarrollo de capacidades productivas y el fortalecimiento de los medios de vida de las familias rurales para que superen situaciones de pobreza y pobreza extrema.

Actualmente, la Unidad Territorial Ayacucho ejecuta 17 proyectos productivos, con una inversión de S/ 41.12 millones, en beneficio de 6800 hogares de las provincias de Huamanga, Cangallo, La Mar, Huanta, Sucre, Víctor Fajardo y Vilcas Huamán.

“En estas comunidades, las familias reciben capacitación y asistencia técnica permanente para incorporar tecnologías productivas apropiadas, mejorar sus sistemas de producción y desarrollar emprendimientos rurales inclusivos. Como parte de esta intervención, se impulsan 209 pequeños negocios dedicados a actividades agropecuarias con valor agregado, artesanías y servicios, que involucran a 637 hogares”, refiere el jefe de la Unidad Territorial Ayacucho, Percy La Torre Echegaray.

Durante este año también comenzaron nuevas intervenciones en los distritos de Quinua, Anco, Patibamba y Huambalpa, donde más familias iniciarán un proceso de fortalecimiento de capacidades para producir mejor, diversificar sus actividades económicas y generar ingresos sostenibles.Generación de empleo para técnicos y profesionales

Cabe destacar que la ejecución de los proyectos Haku Wiñay ha generado oportunidades laborales significativas para técnicos y profesionales de diversas especialidades. Cada proyecto requiere la participación de coordinadores técnicos, yachachiq (expertos locales en tecnologías productivas), profesionales en agronomía, zootecnia, ingeniería agrícola, ciencias sociales, administración y contabilidad, entre otras disciplinas, quienes brindan asistencia técnica directa a las familias usuarias en campo. De esta manera, Haku Wiñay no solo fortalece las capacidades de los hogares rurales, sino que también dinamiza el mercado laboral local al incorporar talento técnico y profesional de las propias regiones de intervención, contribuyendo al desarrollo económico territorial.

Los resultados alcanzados en la última década muestran la dimensión de esta intervención. Desde que Haku Wiñay inició sus actividades en Ayacucho, en 2016, se concluyeron 156 proyectos productivos, con una inversión superior a S/108.4 millones, beneficiando a 21 687 hogares e impulsando la creación de 1052 emprendimientos rurales inclusivos, en los que participan 3514 familias.

En total, 28 487 hogares rurales han fortalecido sus capacidades productivas gracias a la implementación de tecnologías apropiadas, el acompañamiento técnico y el acceso a pequeños capitales para desarrollar iniciativas económicas que hoy complementan los ingresos provenientes de la agricultura familiar.

Detrás de estas cifras hay miles de historias de esfuerzo y superación. Familias que antes sembraban únicamente para alimentar a sus hogares, ahora producen también para vender en ferias y mercados locales, sin intermediarios, obteniendo mejores precios y mayores ingresos. Otras han encontrado en la crianza tecnificada de animales menores, la producción de hortalizas o los pequeños emprendimientos rurales una fuente permanente de recursos para mejorar la alimentación, la educación y el bienestar de sus hijos.

Mejoramiento de predios y calidad de vida en los hogares

Uno de los logros más visibles de la intervención de Haku Wiñay es el mejoramiento integral de los predios familiares. Las familias usuarias han incorporado prácticas de ordenamiento y limpieza de sus viviendas que han transformado sus condiciones de habitabilidad.

Como parte del componente de vivienda saludable, se promueve la organización de los espacios del hogar, la separación de ambientes para cocina, dormitorio y crianza de animales, el manejo adecuado de residuos sólidos y la instalación de cocinas mejoradas que reducen significativamente la contaminación por humo al interior de las viviendas.

Del mismo modo, el ordenamiento de los predios incluye la implementación de biohuertos familiares, la construcción de módulos de crianza tecnificada y la habilitación de espacios destinados a la producción y almacenamiento, lo que permite a las familias aprovechar de manera más eficiente sus terrenos. Estas mejoras no solo elevan la calidad de vida de las familias al proporcionarles entornos más limpios, ordenados y saludables, sino que también fortalecen su autoestima y sentido de pertenencia, al ver sus hogares convertidos en espacios dignos y productivos.

En estos diez años, la intervención de Foncodes con el proyecto Haku Wiñay en Ayacucho registra una inversión acumulada de S/149.5 millones en 177 proyectos productivos. Además de fortalecer la producción agropecuaria, promueve prácticas saludables como el consumo de agua segura, el uso de cocinas mejoradas y la adecuada gestión de residuos sólidos, contribuyendo a una mejor calidad de vida en las comunidades rurales.