El reciente terremoto en Venezuela recuerda que recuperarse no depende solo de reparar los daños materiales, sino también de la capacidad de un negocio para sostenerse mientras vuelve a operar.

Lima, 5 Julio 2026 (El Informante Perú).- El reciente terremoto en Venezuela mostró graves situaciones a las que los emprendedores de cualquier país de la región podrían enfrentarse: pequeños comercios con daños en su infraestructura, mercadería afectada y locales obligados a cerrar de un momento a otro. Más allá de las pérdidas materiales, la situación pone sobre la mesa un desafío crítico para cualquier pyme: ¿qué sucede cuando el negocio deja de generar ingresos, pero sus obligaciones económicas continúan?

En un país donde las micro y pequeñas empresas representan el 99,7% de las empresas (según un informe de ComexPerú), fortalecer su capacidad de recuperación frente a un desastre es clave para proteger el empleo y mantener en marcha la economía. Con ese objetivo, Martín Penagos, gerente de Líneas Comerciales de Pacífico Seguros, explica cinco aspectos que las pequeñas empresas suelen pasar por alto al prepararse para un desastre natural.

1. Calcular cuánto tiempo podría sobrevivir el negocio sin vender. Conocer cuánto tiempo podría sostenerse la empresa sin ingresos ayuda a tomar mejores decisiones antes de una emergencia. Según el Índice de Resiliencia Perú de Pacífico Seguros, cerca del 70% de los peruanos no podría cubrir sus gastos por más de dos meses si perdiera su principal fuente de ingresos, una realidad que también refleja la fragilidad financiera de muchos pequeños negocios.

2. Identificar los gastos que seguirán corriendo. Alquiler, planillas, préstamos y servicios continúan, incluso si el negocio permanece cerrado. Tener claro ese monto permite dimensionar el impacto de una paralización de sus operaciones.

3. Entender que recuperarse va más allá de reconstruir. Volver a abrir un local no siempre significa volver a trabajar con normalidad. La liquidez y la continuidad de las operaciones también forman parte de la recuperación. «Muchas empresas protegen su infraestructura, pero no siempre evalúan cómo sostendrán el negocio mientras permanece sin operar. Esa planificación puede marcar la diferencia en su recuperación», señala Penagos.

4. Conocer que también pueden protegerse los ingresos. La pérdida económica causada por la interrupción de las operaciones se conoce como lucro cesante. Los seguros cuentan con esta cobertura que busca respaldar al negocio durante ese periodo, ayudándolo a afrontar sus gastos fijos mientras retoma sus actividades.

5. Revisar la protección del negocio antes de una emergencia. Evaluar las coberturas disponibles y contar con un plan de continuidad permite responder con mayor rapidez cuando ocurre un evento inesperado.

La capacidad de una pyme para recuperarse empieza mucho antes de que ocurra una emergencia. Anticipar cómo mantendrá su operación frente a una interrupción puede ser tan importante como proteger sus activos.