Madrid, 03 Setiembre 2021, (Envío especial para El Informante Perú).- Una de las principales consecuencias que nos dejará la pandemia que sigue azotando al mundo entero desde fines del 2019, es la fundamental importancia que sigue adquiriendo en forma creciente la seguridad preventiva en todos los aspectos y campos de la vida y el quehacer social, desde los hábitos y costumbres más simples y rutinarios hasta los protocolos y procedimientos de seguridad más exhaustivos.

La seguridad preventiva una política de Estado

Esta tendencia viene en aumento desde los atentados de las Torres Gemelas y ha ido incrementándose en los últimos años por diversos factores (económicos, sociológicos, climatológicos, tecnológicos, inmunológicos, etc.) y con la pandemia del covid-19 ha terminado por posicionar a la seguridad preventiva como la principal preocupación de los países, Estados, Gobiernos, entidades públicas o privadas, comunidades e individuos, como una herramienta por necesidad imprescindible y compatible con todas las actividades, ciencias y disciplinas. Por esta razón, que obedece al efecto transversal de la pandemia, llegando a afectar multisectorialmente a la sociedad en su conjunto, en los 23 años que estoy al frente de la Asociación Pro Seguridad Ciudadana “Aprosec”, estamos convencidos que la seguridad preventiva debe tener una dimensión política para afrontar la pandemia, es decir, ser asumida como una política de Estado, no política de gobierno, dentro del nuevo y complejo concepto de “seguridad preventiva integral”.

Colapso social por la pandemia

La pandemia del coronavirus está impactando la seguridad de todos los países de forma multisistémica. Basta recordar el enfrentamiento diplomático cuando empezó la pandemia entre los EE.UU. y China en el marco de mutuas acusaciones sobre el origen del coronavirus en un contexto de guerra bacteriológica para observar la pandemia como una amenaza a la seguridad en todos sus aspectos. La epidemia global está afectando la sociedad del siglo XXI de manera transversal y en todos los niveles, cada uno viene siendo alcanzado como en una reacción en cadena en un efecto dominó, desde la salud pública a la economía, a la política, a la seguridad ciudadana, amenazando el orden social.

Desde la perspectiva del concepto de la seguridad integral, en Aprosec tratamos con la información que tenemos, realizar Predictibilidad, de cómo la pandemia afectará diversos aspectos de la sociedad en una crisis multisistémica durante los próximos meses. Uno de esos aspectos que analizaremos más detalladamente es el aumento de la criminalidad en todas sus modalidades, sin embargo, se prevé que la crisis alcance también aspectos tan diversos de lo social como la educación, las relaciones personales, la economía, la salud mental, la agricultura, entre otros aspectos que ya estamos estudiando y analizando metodológicamente.

Aspecto político de la gestión de la crisis causa indignación

En cuanto al aspecto político de la crisis, desde la perspectiva del concepto de seguridad integral, pensamos que la pandemia debe enfrentarse a través de políticas de Estado. En el caso del Perú tenemos en estos momentos un sistema de salud que colapsar ante una tercera ola, faltando camas en UCI y faltando incluso personal médico, el Gobierno de Vizcarra incluso firmó un convenio con 11 clínicas, por medio de ese convenio el Estado pagaría S/. 55 mil soles (USD 16 mil dólares aproximadamente) por la atención de cada paciente covid, pero sujeto a capacidad de la clínica, las plazas en total para las 11 clínicas eran de 50 pacientes, en el mejor de los casos 4.1 pacientes por clínica, y sujeto a que el Ministerio de Salud emita un documento de referencia, para trasladar al paciente covid. En mi opinión a todas luces una burla; y encima no funcionó. El actual ministro de Salud, Hernando Cevallos ha declarado abiertamente que el gobierno que preside Pedro Castillo descartó una intervención de las clínicas privadas durante una tercera ola y se limitó a expresar que desde el gobierno las autoridades van “a ser muy firmes en evitar los abusos”. Es decir, de parte del nuevo gobierno no hay una política estratégica para afrontar una probable tercera ola de forma que supere las gestiones de Vizcarra y Sagasti durante las que el Perú registró el porcentaje de mortandad más alto por millón de habitantes en el mundo.

Indigna que hasta la fecha ni un solo funcionario público de alto nivel haya sido formalmente denunciado por sobrevaluación de compras o contratos, pese a que la Contraloría General de la República ha detectado casos de corrupción. No olvidemos las malas compras realizadas por la Policía al inicio de la pandemia, la gestión fue del Ministro del Interior de ese entonces, que fue reemplazado en plena cuarentena, dejando miles de contagiados y decenas de muertos en el cuerpo policial, hoy se sabe que en total hubo en la primera ola más de un tercio del cuerpo policial contagiados y casi 700 fallecieron. El Sistema Penitenciario también fue duramente golpeado porque se infectaron internos de los penales así como servidores del INPE; algunos Municipios redujeron la cantidad de Serenos a pesar que tenemos un mayor número y frecuencia delictiva en toda la ciudad, hoy no existe ámbito seguro, en otras ciudades del País también se ha incrementado la delincuencia y violencia, y el importante eslabón de la Justicia no está dando la talla ante esta crisis de Inseguridad Ciudadana.

Finalmente APROSEC propone al gobierno públicamente una seria planificación frente a las diversas crisis que vive el país.

(*) Presidente de Aprosec
www.aprosec.org

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