Lima, 17 de Marzo 2021, (El Informante Perú).- En un año de emergencia nacional han fallecido 230 periodistas, según el registro de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP). De estos, 135 murieron por covid, mientras que 95 por otras complicaciones de salud que fueron desatendidas por la saturación del sistema de salud.

De los fallecidos por covid, 61 se contagiaron en actividad periodística y 74 de manera comunitaria. 131 son hombres y 4 mujeres.

La provincia con más decesos registrados es Lima, con 27; le siguen Maynas (Iquitos) con 10 y Tumbes con 7. Asimismo, según la misma data, en la provincia del Santa fallecieron 6 periodistas; mientras que en Arequipa, Chincha, Cusco y Huaura 5.

El mes con el mayor número de decesos fue julio del 2020, cuando fallecieron 25 hombres y mujeres de prensa; seguido por agosto 2020 con 21 decesos. Mayo 2020 y febrero 2021 registran 18 fallecimientos cada uno.

Asimismo, los meses con la menor tasa de mortandad fueron noviembre, con 0 muertes; octubre y diciembre, con 1; y setiembre con dos decesos registrados.

Estas cifras ratifican al Perú como el país con el mayor índice de mortandad en el sector periodístico del mundo, según refiere la Federación Internacional de Periodistas.

En ese sentido, la ANP ha expresado reiteradamente su preocupación y enérgica protesta, puesto que desde que comenzó la emergencia sanitaria se ha denominado al sector periodístico como esencial, pero los hombres y mujeres de prensa no han sido tratados como tales.

De igual forma, esto refleja la necesidad de atender el pedido hecho por la ANP al Ejecutivo de considerar al sector periodístico en la fase 2 del Plan Nacional de Vacunación. La cifra de periodistas fallecidos equipara a aquellos sectores que, en primera fila, atienden directamente la contención del virus.

A la pérdida de periodistas hay que sumar además, 31 decesos de otros trabajadores de los medios (locutores, operadores de radio, trabajadores de imprenta), lo que daría un total de 261 personas del entorno de los medios que han perdido la vida.

Pandemia laboral: El desempleo y la metástasis de la precarización

El primer impacto del decreto de Emergencia Nacional fue sentido por los medios regionales que redujeron páginas o tirajes, recortaron personal, renegociaron los salarios, redujeron sus programaciones o -en los casos más dramáticos- cerraron definitivamente.

En regiones, según data de la ANP, al menos el 70% de periodistas ejercen actividad de manera autónoma, concesionando espacios en radio, televisión o a través de plataformas digitales. Dicha precarización expuso a reporteros y reporteras, quienes realizaban despachos desde potenciales focos de contagio con Equipos de Protección Personal (EPPs) rústicos o caseros, con un mínimo de bioseguridad.

Un caso relevante fue lo sucedido con la joven periodista Chris Villalobos, quien contrajo COVID-19 y contagió a su familia durante sus labores reporteriles para el medio digital Prensa Chalaca del Callao. Además de perder el empleo, tras contagiarse, el medio la responsabilizó del mismo tildándola de irresponsable.

Los medios regionales, en su gran mayoría, no pudieron acceder a los programas de reactivación económica impulsados por el Ejecutivo. Decenas de diarios, radios y televisoras locales intentaron beneficiarse, pero no lo lograron por las altas exigencias que dispuso el gobierno.

Los medios de cobertura nacional recortaron las corresponsalías en regiones.

El Grupo La República despidió a medio centenar de periodistas en dos días, incluyendo personas que llevaban más de 10 años de trayectoria en el medio. Esta medida llegó luego de renegociar la reducción salarial de su personal.

El Grupo El Comercio, inicialmente, decretó una reducción del 30% de los salarios de su personal. Sin embargo, semanas después canceló a un centenar de periodistas, además de alrededor de 200 trabajadores y trabajadoras de otras áreas del grupo. La antesala de la tragedia fue el cierre de Publimetro y la edición impresa de Bocón, dejando sin sustento a quienes ahí laboraban.

Panamericana Televisión aplicó suspensión perfecta de labores a casi un centenar de trabajadores. Dicha medida ha venido renovándose hasta la fecha con quienes no aceptan la invitación a renunciar que se les ha propuesto.

El Grupo RPP canceló en julio del 2020 Radio Capital, luego de 12 años de actividad.

El periodismo no descansa, sus agresores tampoco

En un año de emergencia han sido registrados un total de 223 ataques a la libertad de prensa (periodistas y medios de comunicación) en el territorio nacional. En este periodo la provincia con más ataques ha sido Lima (79), seguida por Tumbes (8), Cañete e Ica (7 cada una).

El tipo de ataque más frecuente ha sido la agresión física y verbal, con 76 hechos registrados; seguido por amenazas y hostigamientos (54), y las trabas de acceso a la información (25).

Siguen las intimidaciones judiciales (22), los ciberataques (15) y discursos estigmatizantes (14). También han sido registradas 7 afectaciones laborales, así como detenciones y robos, con 5 incidencias cada una.

Los agentes de seguridad han sido los principales agresores protagonizando un total de 79 ataques, seguidos por los civiles (57) y funcionarios (53). También los elementos no identificados propiciaron 26 ataques, mientras los empleadores 8.

Los medios digitales son los que han recibido más ataques durante el año de emergencia (103 en total). Le sigue la prensa radial, televisiva y escrita con 50, 49 y 21 ataques a cada una respectivamente.

El ataque a mujeres periodistas alcanzó la cifra de 41 casos. Asimismo, fueron registrados 134 ataques a periodistas hombres y 48 a medios de comunicación.

La ANP ha rechazado, reiteradamente, que se haya utilizado el Estado de Emergencia Nacional o las medidas sanitarias como excusas para restringir el trabajo de la prensa y encubrir abusos o falta de transparencia.

El incremento de ataques a medios digitales refleja que los medios han sobrevivido en la virtualidad y sus agresores han redirigido sus ataques a estos espacios con la finalidad de intimidar o acallar a periodistas.

A esto también se suma el intento del Ejecutivo de establecer su versión oficial como la única cuando medios independientes destaparon hechos distintos a los que presentaba como lo hicieron en su momento IDL Reporteros, Convoca.pe y Hildebrandt en sus Trece.

Asimismo, la semana de protestas por la democracia significó más de 40 ataques a periodistas y medios de comunicación que se dieron durante la misma. En esos días la represión policial significó el mayor peligro.

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