Lima, 10 Enero 2021, (ANDINA).- Se cumplen cinco años este domingo de la muerte de un ícono musical que dejó como testamento un disco, Blackstar, reconocido por crítica y público como uno de los mejores de la historia. Algo de lo que pueden presumir pocas estrellas, pero es que eso queda solo al alcance de personajes tan carismáticos como David Bowie.

El legendario músico británico, conocido también como el Duque Blanco, pionero del “glam rock” y referencia de legiones de artistas, moría el 10 de enero de 2016 a los 69 años (dos días después de su cumpleaños) en Nueva York, a causa de un cáncer de hígado que padecía desde hacía 18 meses.

La noticia de su muerte dejó en shock a miles de personas, ya que tres días antes había publicado su último álbum: Blackstar.

Blackstar fue su vigésimo quinto álbum de estudio, que visto con retrospectiva contiene lo que, según sus estudiosos, parecen referencias a su propia muerte. ¿Un presagio o la última gamberrada del artista sabedor de su suerte?

Bowie se llevó la respuesta a la tumba, pero la letra del primer sencillo del álbum, “Lazarus”, no deja lugar a la duda: “Mira aquí arriba, estoy en el cielo, tengo cicatrices que no se ven, tengo drama, no puede robarse, todo el mundo me conoce ahora”.

Además, el videoclip de este tema, de unos cuatro minutos, muestra a un Bowie pálido y con los ojos vendados, levitando en la cama de un hospital.

Con solo siete canciones y unos 45 minutos de duración, el disco póstumo es el único trabajo que no presenta una imagen del músico en la portada. En su lugar aparece una estrella negra, que si se pone a la luz del sol se transforma en un campo de estrellas brillantes, y si se pone bajo rayos UV se ilumina como si fuera una galaxia con estrellas azules.

Poco tiempo después de su lanzamiento, el álbum fue recibido con buenas reseñas tanto de la prensa musical como del público, situándose en el primer puesto de listas musicales de numerosos países.

El disco, que llegó a vender 146,000 copias en su primera semana en el Reino Unido y más de 181,000 en Estados Unidos, alcanzó el primer puesto en la lista de descargas de iTunes en 25 países, y se convirtió en el primer álbum de Bowie en situarse en la primera posición de la lista estadounidense Billboard.

Pero la fama ya había sonreído a David Bowie más de cuatro décadas antes, en 1972, cuando publicó su quinto álbum de estudio The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, lleno de letras misteriosas y electrizantes, y acompañadas por su imagen, tan espectacular como ambigua.

Sus grandes éxitos, convertidos en clásicos de la música y referencias de culto, incluyen títulos como “Let’s Dance”, “Heroes”, “Under Pressure”, “Rebel, Rebel”, “Life on Mars”, “Suffragette City” o “Space Oddity”, y que le supuso el premio Ivor Novello por su originalidad.

Bowie tenía una vocación artística innata que lo llevó a tentar la pintura, el diseño y la escritura, y a alternar la música con el cine.

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