Tragedia con responsabilidades compartidas – Opinión de César Ortiz Anderson

Opinión de César Ortiz Anderson. Una tragedia que se pudo evitar y que lamentablemente nos da luces de un factor imortante, para que elVirus del Covid-19, este hoy fuera de control.

Lima, 06 Setiembre, (Envío especial para El Informante Perú).- Antes que nada, queremos expresar nuestras condolencias a los familiares de las víctimas. La triste noticia de trece personas fallecidas en Perú en medio de una estampida ocurrida dentro de una discoteca informal tras un operativo policial ha dado la vuelta al mundo.

Como es debido cada vez que denunciamos esta clase de hechos debemos señalar a los responsables. En primer lugar, se encuentran el promotor, el organizador de la fiesta y el dueño del local. Asimismo, la Municipalidad Distrital de Los Olivos también tiene un alto grado de responsabilidad. Los carteles con publicidad de la fiesta clandestina estaban colgados en la fachada del local. En el caso de la Discoteca Utopía, el local funcionaba sin licencia y el alcalde de ese entonces, cual Poncio Pilatos se lavó las manos.

Por otro lado, los asistentes a la fiesta son tan responsables como los organizadores. No hubiese sucedido nada si es que ellos no hubiesen tenido la voluntad de asistir sin importarles el peligro del contagio del Virus del COVID-19, irrespetando Normas y Leyes ordenadas por las autoridades. Quienes asistieron a la fiesta, en un número superior a las cien personas, acudieron a un local que a todas luces era una trampa mortal; en un segundo piso, con un sólo ingreso de una escalera empinada y muy estrecha; donde no había cómo se pueda dar una evacuación rápida y segura porque la única puerta a la calle se abría desde afuera y porque había una sola ventana por donde era imposible salir por estar protegida con barras de fierro para evitar que alguien quiera ingresar por ese medio.

En estos momentos se está investigando la actuación policial la naturaleza del operativo. Es muy importante conocer si se siguieron los procedimientos y protocolos establecidos para estos casos. Por otro lado, cabe anotar que no se trata de un operativo programado, la Policía reaccionó ante una denuncia de los propios vecinos. La versión oficial de los voceros de la institución policial afirma que no se usaron armas, ni gases lacrimógenos. Sin embargo, algunos asistentes dicen que sí olieron a gas lacrimógeno, en todo caso habrá que esperar las investigaciones.

¿Qué causó la muerte por asfixia de doce mujeres y un varón? En el operativo se detuvo a un total de 23 personas, 22 varones y una mujer, en versiones no confirmadas se dice que algunos de ellos tenían incluso requisitorias. Quince de además dieron positivo a las pruebas rápidas del COVID-19.

Según el director de Aprosec, el comandante PNP (r ) Nino Martini, manifiesta una notoria falta de protocolos técnicos operativos policiales sumada a la deficiente estrategia de abordaje; desarrolladas en el local de reuniones clandestinas denominado “Thomas Restobar” cerca a las 9:00 pm. La Policía Nacional en el cumplimiento de sus funciones propias, llevó cabo una intervención liderada solamente por el sentido común del oficial a cargo, seguramente con un buen ánimo; más lamentablemente no previno la reacción de una centena de jóvenes en estado de ebriedad, además no recapacitó en las condiciones del establecimiento y los pro y contra de una posible reacción violenta por parte de los intervenidos

Estas carencias técnicas de operatoria policial, serían las que desencadenaron que los infractores en su pretensión de huir y burlar la actuación policial se ocasionaran su propia muerte por aplastamiento y asfixia.

Esta situación tan lamentable, debe llevar a los operadores de justicia a reflexionar que el fin supremo de la sociedad y del Estado, es la vida y si bien el incumplimiento de normas y disposiciones por la pandemia; es un acto que merece toda sanción y dureza por parte de las autoridades; todo acto de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, debe por encima de todo salvaguardar la vida de quienes vaya a intervenir.

Por tal motivo consideramos, pese a nuestro gran afecto hacia la familia policial, que el responsable de la cartera del Interior así como el actual Comando policial, necesitan urgentemente tecnificar sus políticas y estrategias instruyendo protocolos innovadores acorde con la actual situación social, tanto en las áreas de seguridad ciudadana así como en el abordaje a grupos humanos y multitudes; a fin que los funcionarios policiales no sean objeto de cuestionamientos y responsabilidades penales en el cumplimiento de su relevante servicio a favor de la sociedad.

Mas esto no quiere decir que se justifique cómo la Municipalidad distrital de Los Olivos trate de lavarse las manos señalando, que ellos no serían responsables, que este local industrial, convertido ilegalmente en una discoteca, la cual ha venido funcionando continuamente, burlando toda disposición del gobierno por la pandemia COVID 19, por lo cual debe aplicársele a los funcionarios ediles, una sanción ejemplificadora; en vista que son quienes han permitido estas continuas infracciones, pese a la queja del vecindario.

Además, el Ministerio Público y en su momento los órganos jurisdiccionales; deben implicar en la presunta comisión de delito contra la vida el cuerpo y la salud; a los propietarios y promotores de estas fiestas sociales, quienes, solo movidos por su ánimo de lucro, no consideraron los irreparables daños que han ocasionado a trece jóvenes vidas ocasionando terrible sufrimiento y pesar a cada una de sus familias.

Finalmente, este ejemplo gráfica en parte, una de las causas por las que la pandemia esté fuera de control en nuestro país: En el Perú -está demostrado una vez más- existe precariedad del orden y la seguridad porque la población en su gran mayoría carece de una cultura de respeto a la autoridad. Las órdenes y recomendaciones dadas por las autoridades tienen muy poco valor y consideración en los más amplios segmentos de la sociedad. Y este factor, lejos de ser producto de la idiosincrasia, es el resultado de la falta de educación en los valores democráticos, en los cuales, el ciudadano es los suficientemente responsable como para elegir por sí mismo en total libertad lo que es correcto y lo que no lo es, desde el punto de vista individual y colectivo. En nuestro país, todavía no existe lo que se conoce como responsabilidad social, en el caso de Los Olivos los organizadores de la fiesta y los asistentes pasaron por alto todas las precauciones que se deben adoptar en contra de la propagación de la pandemia. Mientras la gran mayoría de la población nacional no esté preparada para asumir por sí misma estas responsabilidades, las autoridades deben ejercer mayor control y de manera más rigurosa. Es un problema de educación en lo que respecta a la responsabilidad e inteligencia con las que se debe vivir en un estado democrático.

(*) Presidente de Aprosec
www.aprosec.org.

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