{"id":88192,"date":"2020-12-06T15:51:56","date_gmt":"2020-12-06T20:51:56","guid":{"rendered":"https:\/\/elinformanteperu.com\/?p=88192"},"modified":"2020-12-06T16:23:44","modified_gmt":"2020-12-06T21:23:44","slug":"los-tuits-en-la-guerra-psicologica-opinion-internacional-de-alberto-piris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformanteperu.com\/index.php\/2020\/12\/06\/los-tuits-en-la-guerra-psicologica-opinion-internacional-de-alberto-piris\/","title":{"rendered":"Los tuits en la guerra psicol\u00f3gica &#8211; Opini\u00f3n Internacional de Alberto Piris"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #000000;\">Opini\u00f3n de Alberto Piris. La llamada guerra psicol\u00f3gica acompa\u00f1a a los enfrentamientos humanos desde los m\u00e1s remotos or\u00edgenes. Est\u00e1 constituida por todas las acciones que, sin implicar violencia f\u00edsica ni causar v\u00edctimas, contribuyen a debilitar moralmente al adversario, confundi\u00e9ndolo o desconcert\u00e1ndolo. Eso buscaban tanto las pinturas faciales o los penachos de algunos pueblos primitivos, como los altos morriones de los soldados napole\u00f3nicos o incluso los exagerados aspavientos con que los jugadores neozelandeses de rugby se calientan antes de cada encuentro.<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Madrid, 06 Diciembre 2020, (Env\u00edo especial para El Informante Per\u00fa).-<\/strong> La llamada guerra psicol\u00f3gica acompa\u00f1a a los enfrentamientos humanos desde los m\u00e1s remotos or\u00edgenes. Est\u00e1 constituida por todas las acciones que, sin implicar violencia f\u00edsica ni causar v\u00edctimas, contribuyen a debilitar moralmente al adversario, confundi\u00e9ndolo o desconcert\u00e1ndolo. Eso buscaban tanto las pinturas faciales o los penachos de algunos pueblos primitivos, como los altos morriones de los soldados napole\u00f3nicos (los que llevaban en la mochila el bast\u00f3n de mariscal) o incluso los exagerados aspavientos con que los jugadores neozelandeses de rugby se calientan antes de cada encuentro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">A principios de 1941 la prensa alemana anunciaba en exultantes titulares que ese a\u00f1o ser\u00eda \u00abel a\u00f1o de la victoria final\u00bb, seg\u00fan dictaba la Orden del F\u00fchrer para las Fuerzas Armadas. A partir de junio, los ej\u00e9rcitos hitlerianos avanzaron espectacularmente y penetraron profundamente en el territorio sovi\u00e9tico. Se daba por hecho que antes de concluir el a\u00f1o la URSS habr\u00eda sido derrotada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Pero el invierno ruso es implacable y, aunque los alemanes llegaron cerca de Mosc\u00fa, a principios de diciembre el avance qued\u00f3 frenado y exhausto y el ej\u00e9rcito alem\u00e1n se repleg\u00f3 a sus posiciones de invierno. Entonces entr\u00f3 en acci\u00f3n la guerra psicol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Durante todo el mes de diciembre, casi medio mill\u00f3n de octavillas imitando hojas de roble (v\u00e9ase la figura) fueron lanzadas por la aviaci\u00f3n sovi\u00e9tica sobre las tropas de Hitler. En todas ellas, adem\u00e1s de una copia del triunfal fragmento de la prensa alemana arriba citado, dos frases en alem\u00e1n conten\u00edan la bomba psicol\u00f3gica: \u00abEn Rusia, las hojas ca\u00eddas cubren a los soldados ca\u00eddos\u00bb \u00abY la nieve cubre las hojas que han cubierto a los soldados ca\u00eddos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No es dif\u00edcil suponer el efecto desmoralizador de esas octavillas sobre unos ej\u00e9rcitos tan convencidos de su fulgurante \u00e9xito que estaban mal preparados para soportar el fr\u00edo invernal, la tenaz resistencia presentada por el enemigo y un embarrado campo de operaciones en el que se asfixi\u00f3 la poderosa m\u00e1quina militar germana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Ahora, casi 80 a\u00f1os despu\u00e9s, damos un salto en el tiempo y pongo a la consideraci\u00f3n del lector lo que podr\u00eda ser el equivalente actual de aquellas hojas de roble que cayeron sobre los soldados nazis: los innumerables tuits de Trump (m\u00e1s de 46.000 desde 2009). Los ha hecho llover a raudales sobre el pueblo estadounidense, sometiendo a gran parte de la poblaci\u00f3n a una especie de lavado de cerebro que -hay que reconocerlo- le ha proporcionado el mayor n\u00famero de votantes jam\u00e1s obtenido por ning\u00fan anterior presidente en ejercicio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Por muchos an\u00e1lisis que puedan elaborarse sobre los motivos que han llevado a casi 73 millones de ciudadanos a desear la continuidad del actual presidente, hay que reconocer su eficacia en el manejo de la guerra psicol\u00f3gica, acertando con unos mensajes orientados espec\u00edficamente a los grupos de personas sobre los que m\u00e1s efecto habr\u00edan de producir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Las redes sociales han venido para quedarse y, si no surge alguna revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica que modifique radicalmente su modo de funcionar, van a formar parte indispensable de esas guerras psicol\u00f3gicas que siempre han marchado paralelamente a las otras, las que producen destrucci\u00f3n, sangre y v\u00edctimas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Y son esas redes las que m\u00e1s da\u00f1o pueden hacer al normal funcionamiento de las instituciones democr\u00e1ticas cuando en ellas la verdad y la mentira pueden desdibujarse sistem\u00e1ticamente.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000;\">(*) General de Artiller\u00eda en la Reserva y Diplomado de Estado Mayor.<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Opini\u00f3n de Alberto Piris. La llamada guerra psicol\u00f3gica acompa\u00f1a a los enfrentamientos humanos desde los m\u00e1s remotos or\u00edgenes. Est\u00e1 constituida por todas las acciones que, sin implicar violencia f\u00edsica ni causar v\u00edctimas, contribuyen a debilitar moralmente al adversario, confundi\u00e9ndolo o desconcert\u00e1ndolo. 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