{"id":15869,"date":"2017-09-17T14:04:59","date_gmt":"2017-09-17T19:04:59","guid":{"rendered":"http:\/\/elinformanteperu.com\/?p=15869"},"modified":"2017-09-17T15:03:15","modified_gmt":"2017-09-17T20:03:15","slug":"encendio-un-fuego-para-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elinformanteperu.com\/index.php\/2017\/09\/17\/encendio-un-fuego-para-nosotros\/","title":{"rendered":"Encendi\u00f3 un fuego para nosotros"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #000000;\">Opini\u00f3n de Luis Algorri. S\u00e9 que a muy poca gente le interesa qu\u00e9 es para m\u00ed el Profesor, pero conste que no estoy contando una historia personal. Estoy hablando del libro que hoy presentamos.\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Madrid, 17 Setiembre 2017, (Especial para El Informante Per\u00fa).-<\/strong> Yo no conozco a muchas personas capaces de saltar de la cama a las cuatro de la madrugada en una ciudad remota llamada Djenneh, cubrir su cabeza con un turbante azul y, en medio de la noche desconocida, dedicar horas a escuchar el latido del propio coraz\u00f3n ante la silueta de una mezquita de adobe. Y no las conozco porque hay cosas que no s\u00e9 comprender. No s\u00e9 comprender por qu\u00e9 Djenneh tenga que ser una ciudad remota o que la noche all\u00ed haya de ser desconocida. Aunque si s\u00e9 que, en determinados recodos de la existencia, es indispensable detenerse a escuchar el latido del propio coraz\u00f3n, salvo que uno quiera correr el riesgo de ir perdiendo poco a poco el o\u00eddo para todo lo dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Conoc\u00ed al Profesor Fajardo cuando yo comenzaba a dirigir la secci\u00f3n de Opini\u00f3n de Diario 16. No ser\u00e1 f\u00e1cil olvidar el mediod\u00eda en que entr\u00f3 en aquella redacci\u00f3n diminuta como hubiera entrado un gale\u00f3n de Indias en el Manzanares: desplegado, sonriente, radiante, incontenible. Hab\u00eda sido, en la Universidad Complutense, profesor de la mitad de mis compa\u00f1eros, que lo saludaban mientras la otra mitad lo mir\u00e1bamos at\u00f3nitos. Pregunt\u00f3 por el jefe de Opini\u00f3n. Me acerqu\u00e9. Me dio la mano y, mientras me miraba al fondo de los ojos con esa mirada suya de dos mil quinientos voltios, me pregunt\u00f3: \u201c\u00bfYo no he sido profesor tuyo?\u201d A m\u00ed la respuesta me sali\u00f3 sin esfuerzo: \u201cTodav\u00eda no\u201d, le dije.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No tard\u00f3 en llegar la primera comida juntos y, tras ella, la ya larga construcci\u00f3n de nuestra amistad. Infinidad de llamadas, citas, progresivas confidencias, lugares, ayudas, im\u00e1genes, algunas personas queridas, m\u00e1s \u00e1nimos que des\u00e1nimos, m\u00e1s entusiasmo que desesperanza, compromisos y proyectos. Jos\u00e9 Carlos tuvo la inmensa generosidad -nada nuevo en \u00e9l, por otra parte- de presentar mi primera novela, y yo no dud\u00e9 en poner por escrito lo que pensaba de \u00e9l. Dije, y repito hoy, que el Profe es uno de esos infrecuentes regalos que te hace la vida. Un regalo que, como los mejores y m\u00e1s valiosos, no te mereces, y lo sabes, pero de todos modos la vida te lo hace y por eso mismo se vuelve a\u00fan m\u00e1s hermosa y digna de ser vivida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">S\u00e9 que a muy poca gente le interesa qu\u00e9 es para m\u00ed el Profesor, pero conste que no estoy contando una historia personal. Estoy hablando del libro que hoy presentamos. Ese libro no es que lo haya escrito Jos\u00e9 Carlos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">Es que es Jos\u00e9 Carlos, desde la portada hasta la \u00faltima p\u00e1gina. Si se me permite una cr\u00edtica muy leve, dir\u00e9 que el subt\u00edtulo me parece algo inexacto. Yo no hubiera escrito \u201cViaje al coraz\u00f3n de los pueblos de \u00c1frica\u201d sino \u201cViaje desde el coraz\u00f3n al coraz\u00f3n de los pueblos de \u00c1frica\u201d. Porque el Profe, en esta obra fluvial, tumultuosa, apasionada, en la que a un torrente de datos objetivos e incontestables sobre la realidad de veinte pa\u00edses de \u00c1frica sucede, sin interrupci\u00f3n, sin pausa, sin tiempo para respirar, un alegato sangrante sobre los fraudes de los supuestos cooperantes, y a rengl\u00f3n seguido un varapalo en el costillar al integrismo religioso de quienes se creen en posesi\u00f3n de la verdad del Evangelio, y a esto una descripci\u00f3n conmovedora sobre la belleza insuperable del anchuroso cr\u00e1ter del Ngorongoro, y a esto\u2026 \u00bfQu\u00e9 es? \u00bfAnte qu\u00e9 estamos? \u00bfAnte un libro de viajes? \u00bfAnte una denuncia de la disparatada e ilusoria globalizaci\u00f3n hecha por quien tiene, seguramente, m\u00e1s conocimiento de causa que nadie para hablar de ello? \u00bfAnte una historia universal de la infamia desde el punto de vista subsahariano? \u00bfAnte uno de los cantos de amor m\u00e1s apasionados que se haya destinado jam\u00e1s al continente que tenemos a catorce kil\u00f3metros de nuestros pies?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000;\">No. Nada de eso por s\u00ed solo, y todo eso y mucho m\u00e1s si lo juntamos. Quien busque en estas p\u00e1ginas la descripci\u00f3n tercermundista de sir Walter Scott, que bajaba a Granada y se pon\u00eda a escribir con chaleco y mon\u00f3culo sobre lo que \u00e9l sin duda consideraba seres primitivos, va listo. Parafraseando al lema de la Academia de Atenas, nadie abra estas p\u00e1ginas que no tenga el coraz\u00f3n reci\u00e9n despierto. Nadie se atreva con este libro que no est\u00e9 pronto a la indignaci\u00f3n, al asombro, a la conmoci\u00f3n y a la aventura interior. Nadie ose adentrarse en este coraz\u00f3n a flor de piel escrito que no sea capaz de hacer lo que alguien hizo un d\u00eda con el Profe querido, y que \u00e9l hace desde entonces con todos cuantos lo queremos: encender un fuego para que su luz sirva de se\u00f1al, de gu\u00eda en la oscuridad, y para que su calor reconforte a quien llegue hasta \u00e9l. No importa qui\u00e9n sea el viajero ni cu\u00e1ndo haya de llegar. Lo realmente esencial es que el fuego est\u00e9 encendido.<\/span><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #000000;\">(*) Luis Algorri. Periodista y escritor.<\/span><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Opini\u00f3n de Luis Algorri. S\u00e9 que a muy poca gente le interesa qu\u00e9 es para m\u00ed el Profesor, pero conste que no estoy contando una historia personal. 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