Periodista chileno Christian González esboza en La Tercera los hechos que marcaron la nueva eliminación de la Roja

Lima, 01 de Abril 2022, (ANDINA).- Chile cae frente a Uruguay y sufre por partida doble. En San Carlos de Apoquindo hay lágrimas por la eliminación del Mundial de Qatar y también por el cierre del ciclo que encarnó la Generación Dorada. La decepción se mezcla con el agradecimiento. Las sensaciones embargan del mismo modo a los jugadores y a los hinchas que colmaron el estadio de Las Condes.

Sudamérica no queda indiferente a la desgracia chilena. Hay, de hecho, reacciones destempladas, como la del relator argentino Alberto Raimundi, quien no solo celebró que la Roja haya quedado al margen de la cita planetaria, sino que llegó a sugerir que la Copa América que había obtenido el equipo nacional en 2015 había sido producto de irregularidades.

Más directamente, que había sido ‘comprada’. Por cierto, también se arrogó la reivindicación peruana por los rayados que dejaron los astros del equipo que dirigía Jorge Sampaoli en el estadio Nacional de Lima, el mismo año.

En Perú hubo alegría moderada

En el resto del continente, eso sí, se tomaron la tragedia de la Roja con más templanza. “Acá fue una cuestión más de hinchas. El folclor del fútbol, sin dudas, está, de un lado y de otro. Es natural.

Si Perú hubiera quedado fuera, seguramente en Chile hubiese ocurrido lo mismo. Hay burlas, memes, pero todo a nivel de hinchas. Cuando el partido terminó, en el Nacional hubo cánticos contra Chile y los jugadores empezaron a saltar. Debe haber algún video al respecto.

Después, a nivel periodístico, no ha habido nada. Simplemente, es más de la calle y de las redes sociales. Pero no voy a ocultar que hay alegría por dejar en el camino a selecciones como Chile y Colombia, que tienen jugadores en mejores ligas”, analiza Gustavo Peralta, periodista de Líbero.

El redactor admite, también, que es difícil olvidar el mensaje al que aludió Raimundi. “Es difícil. Cada vez que hay un Perú-Chile o una definición que los involucre, más de alguno lo recuerda.

Uno intenta ser más sensato, pero al hincha decirle que no piense así o que no quiera ser burlón con ese tema, es imposible. Se acuerda de eso, de la rivalidad, del 97, cuando nos eliminaron ustedes.

Para el hincha peruano no solo es un momento sublime porque estamos en el repechaje sino porque dejar fuera a Chile por segunda vez no es poca cosa. Pero no hay que dejar que traspase la broma típica”, plantea.

Mesura uruguaya y dardos para Rueda

En Uruguay separan el análisis. “Ese odio que perciben ustedes es mucho a nivel de redes sociales, en base a ciertas declaraciones que no cayeron muy bien. Ahí se generó esa ola de malestar, de odio tal vez, hacia la selección chilena, pero no creo que sea la moneda corriente.

La Generación Dorada le dio mucho a Chile y para nosotros enfrentarla no era un partido más. El relator principal de nuestra radio estuvo en San Carlos de Apoquindo y mencionó constantemente el agradecimiento de la gente”, aporta Guillermo Lorenzotti, periodista de Hora 25 y radio Oriental.

Sin embargo, en el análisis surge con claridad el elemento que produjo el resquemor. “El haber ganado la Copa América de 2015, de la forma en que se da, sobre todo por lo de Gonzalo Jara, el episodio de Arturo Vidal, va quedando en las redes y es lo que genera ese tipo de odio o críticas. Pero es una cuestión de redes sociales. Por fuera, no creo que sea así”, sentencia.

En Colombia, en tanto, el drama de quedarse fuera de Qatar no dio tiempo para preocuparse de Chile, aunque sí de un nombre que hermana la desgracia: Reinaldo Rueda. El entrenador fue el depositario de los reproches, que, ciertamente, incluyeron la paradoja de haber dejado a dos selecciones sin ir al Mundial.

“El drama propio es más fuerte. Rueda ha sido señalado, así como jugadores y directivos. De Rueda sí se ha generado esa crítica de haber eliminado a dos selecciones, pero no he percibido más en relación con Chile”, manifiesta Pedro Pablo Romero, redactor de El Tiempo.

Con Rueda, la revisión es lapidaria. “Hubo mal manejo y mala gestión de la nómina. Confusión. Contradicciones en su discurso con lo que planteaba en la cancha y sus convocatorias. Juego defensivo. Siete partidos sin encontrar la solución del gol”, resume.

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