Más de 100 jovencitas violentadas intentaron dejar estudios, informa el centro de salud mental de la UNMSM

Lima, 25 Noviembre 2020, (ANDINA).- Preocupante advertencia en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La mayoría de las universitarias que acuden al Centro de Salud Mental Comunitario Universitario de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) no son conscientes de que fueron o son víctimas de violencia física, psicológica, sexual o económica, y muchas, incluso, expresaron su deseo de abandonar los estudios.

La jefa del Centro de Salud Mental Comunitario, Kelly Castro Cisneros, precisó que el 50 % de los más de 200 casos atendidos por haber sido o ser víctimas de violencia expresó su deseo de abandonar los estudios y manifestó ver alterado su desenvolvimiento académico.

Explicó que las universitarias que se acercan al centro a pedir orientación tienen entre 17 y 25 años, un rango de edad difícil, pues se producen muchos cambios adaptativos en la sexualidad y se termina de estructurar la personalidad. Por eso, suelen ocurrir los primeros conflictos de pareja o empieza el hostigamiento sexual de parte de sus compañeros, docentes y en redes sociales.

“Llegan porque presentan cuadros de depresión o ansiedad, y observaban que están poniendo en riesgo su permanencia en la universidad. Sin embargo, al momento de elaborar su historia clínica o durante la evaluación empiezan a contar, con mucha vergüenza, que vivieron violencia cuando niñas, adolescentes o la padecen con sus parejas”, comentó a la Agencia Andina.

Sostuvo que las universitarias no son conscientes de que fueron o son víctimas de violencia física, psicológica, sexual o económica. Más del 60 % de los casos atendidos así lo evidencia, afirmó la médica psiquiatra.

Pasado violento

Castro Cisneros refirió que, cuando narran sus experiencias, las chicas mencionan, sobre todo, la violencia psicológica —la más frecuente— que sufrieron como parte de la violencia intrafamiliar en su niñez y adolescencia. Luego mencionan la sexual.

Sobre la violencia intrafamiliar, dijo que esta vulnera la estructura de su personalidad y como sus efectos no se controlaron cuando fueron niñas, en la juventud la ansiedad o depresión aparecen con más frecuencia.

“Muchas de ellas fueron testigos en su niñez de la violencia ejercida por su progenitor sobre su madre y de las relaciones tóxicas que desarrollaron porque no buscaron orientación especializada. También provienen de hogares provincianos, en los que el machismo es muy fuerte y se descalifica a las chicas”, explicó a la Agencia Andina.

De acuerdo con las cifras del centro de salud universitario, el 30 % fue víctima de maltrato físico, el 62 % de violencia psicológica y el 12 % de violencia sexual cuando fueron niñas. “Es decir, una de cada 10 sufrió violencia sexual de niña”, acotó.

Modalidades

Para Castro Cisneros, los números revelan la urgencia de atender a las universitarias a fin de que puedan enfrentar estas circunstancias y la violencia de pareja, sin desmedro de su desarrollo académico. En tiempos de pandemia el acoso por redes sociales se hizo más frecuente.

El acoso virtual tiene varias modalidades. Por ejemplo, los chicos exponen situaciones íntimas, difunden información de la chica en otras redes sociales como el WhatsApp o hackean la contraseña de sus cuentas para introducirse en la vida de las jovencitas e iniciar un contacto a pesar del rechazo que expresa, detalló.

Violencia contra la mujer ya no es tabú

Un dato importante es que los varones también acuden al establecimiento de salud universitario por cuadros de ansiedad y depresión al igual que las mujeres, pero en su caso lo hacen porque no tienen control de sus impulsos. Un equipo de profesionales ya orienta a estos agresores o posibles agresores, que en su mayoría son de la misma facultad de la víctima, señaló la médica psiquiatra.

“Acuden solos o con sus parejas apenas se dan cuenta de que se están empezando a levantar la voz y agreden de forma verbal. El mayor cambio en los últimos años es que la violencia contra la mujer es más visible, con menos tabú y miedo. Los varones buscan ayuda porque no quieren que las cosas se les vaya de control”, remarcó.

Castro Cisneros afirmó que el principal logro del centro de salud mental es haber reducido la probabilidad de abandono de la universidad. Y es que, gracias a su ubicación dentro de la casa de estudios y al sistema de monitoreo que tiene el equipo de profesionales, ya no hay excusas para faltar a clases.

“Se les hace seguimiento telefónico permanente y el servicio es gratuito. El trabajo es intenso porque no es solo por consulta. El 15 de octubre cumplimos un año de existencia y tenemos un trabajo articulado con el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, el Centro Emergencia Mujer de la zona y las redes internas universitarias. Es un trabajo comunitario”, destacó.

Resaltó que la comunidad universitaria ya está viendo el problema, los chicos y las chicas se organizan en grupos de autoayuda y están buscando la solución por la página web Trini.

Los orígenes

La Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en el 2000 la resolución que designa el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, e invitó a gobiernos, organizaciones internacionales y a oenegés a tomar manos en el asunto y coordinar actividades cada año sobre esta fecha que eleven la conciencia pública.

De manera extraoficial, los orígenes de este día se remontan a 1981, cuando militantes y activistas en favor del derecho de la mujer lanzaban sus protestas ante la violencia de género. El origen: la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas de la República Dominicana que fueron asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961).

Print Friendly, PDF & Email