El escritor Mario Vargas Llosa habló en España sobre la vida y obra del colombiano Gabriel García Márquez, con quien le uniera una gran amistad.

Lima, 07 Julio 2017, (ANDINA).- El escritor Mario Vargas Llosa habló en España sobre la vida y obra del colombiano Gabriel García Márquez, con quien le uniera una gran amistad, interrumpida décadas pasadas tras el famoso puñetazo que distanció por siempre a estos dos gigantes de la literatura mundial.

El Nobel peruano diálogo con el profesor y ensayista colombiano Carlos Granés, en el marco de la “Cátedra Vargas Llosa”, que se realizó en la Universidad Complutense, en Madrid, y cuyo tema fue el medio siglo de “Cien años de soledad”, la obra maestra de García Márquez.

Artista

“García Márquez no era un intelectual, sino un artista. No estaba en condiciones de explicar el enorme talento que tenía a la hora de ponerse a escribir, de modo que funcionaba a base de intuiciones y pálpitos que no pasaban por lo conceptual. Esa disposición extraña que tenía para acertar tanto con los adjetivos, los adverbios y, sobre todo, la trama narrativa. Uno se da cuenta de una complejidad intelectual extraordinaria cuando lo estudia, pero también de que él no era consciente de las cosas mágicas que hacía”.

Intercambio de correspondencias

“En un momento dado surgió un proyecto de escribir una novela a cuatro manos sobre una guerra que hubo entre Perú y Colombia, en la región del Amazonas. García Márquez tenía mucha más información sobre la guerra. En sus cartas me contaba muchos detalles; seguramente los exageraba para volverlos más divertidos y pintorescos. No sé cómo el proyecto se eclipsó”.

Casi íntimos

“La verdad, el contacto fue inmediato, la simpatía recíproca. Al salir de Caracas juntos para ir a Bogotá ya éramos amigos, casi íntimos”.

Huraño

“García Márquez hizo pocos diálogos públicos, porque, como ustedes saben, él era bastante huraño y muy reacio a enfrentarse al público. Detestaba esas entrevistas públicas porque había en él, en el fondo, una enorme timidez. Una gran reticencia a enfrentarse a un público, hablar de una manera improvisada; todo lo contrario a lo que era en la intimidad, con poca gente era un hombre extraordinariamente divertido y locuaz”.

Virginia Woolf y Sartre

“Él había tenido una enorme influencia de Virgina Woolf, hablaba mucho de ella. Yo había tenido mucha influencia de Sartre, a quien creo que García Márquez ni siquiera había leído”.

Europa

“Cuando Europa descubrió la literatura latinoamericana fue una sensación enriquecedora, que nos acercó mucho a los escritores y que fue una razón por la que nuestra amistad resultó tan estrecha y tan cálida”.

¿Volvieron a verse? (tras su famosa pelea)

“No. Entramos en terrenos peligrosos. Es hora de poner fin a esta conversación…”.

¿Cómo recibió la noticia de su muerte?

“Con pena. Como la muerte de Cortázar o de Carlos Fuentes. No solo eran grandes escritores, sino que fueron grandes amigos. Descubrir que soy el último de esa generación es algo triste”.

“Cien años de soledad”

“Cuando entré en su universo quedé cegado. Leerla fue una experiencia deslumbrante. Me pareció una obra magnífica. Lo que se puede decir de ‘Cien años…’ es que va a quedar. Puede haber largos periodos en que esté olvidada, pero en algún momento esa obra se va a resucitar y volverá a tener la vida que dan los lectores a un libro literario. Hay en esa obra suficiente riqueza como para tener esa seguridad”.

“El otoño del patriarca”

-“No me gustó. Creo que la novela era una caricatura de García Márquez, imitándose a sí mismo. El personaje no me parecía creíble, a diferencia de los personajes de ‘Cien años de soledad’, que al mismo tiempo que son desenfrenados son siempre verosímiles. En cambio, el personaje del dictador me pareció muy caricaturesco. Además de que la prosa no le funcionó. Me parece que de todas sus novelas es la más floja”.

“El coronel no tiene quien le escriba”

“Fue el primer libro que leí de García Márquez, y no lo leí en español, sino en francés”.

Patria común

“Más que colombiano él o peruano yo, pertenecíamos a una patria común, de la que hasta entonces habíamos conocido poco, con la que nos habíamos identificado apenas. No sé si García Márquez pudo decir lo mismo que yo. Descubrí América Latina, descubrí que era latinoamericano, descubrí la literatura latinoamericana en Francia (…), la razón, supongo que la descubrió García Márquez igual que yo, era que la comunicación en América Latina en los años 60 y 70 era mínima”.

La Revolución Cubana

“Cuando lo conocí yo era un entusiasta de la Revolución Cubana. Él era muy poco entusiasta, incluso adoptaba una posición un poco burlona, como diciendo ‘muchachito, espérate, ya verás’”.

Baño de mugre

“Yo soy menos optimista, creo que tenía un sentido práctico de la vida y sabía que era mejor estar con Cuba que contra Cuba. Se libraba del baño de mugre que cayó sobre los que fuimos críticos con la Revolución Cubana”.

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