Los asesinos en serie como el que disparó contra personas el último viernes en Independencia suelen tener varios elementos de personalidad en común.

Lima, 19 Febrero 2017, (ANDINA).- Los asesinos en serie como el que disparó contra personas el último viernes en Independencia suelen tener varios elementos de personalidad en común: son solitarios, han pasado muchas experiencias de frustración y odio, tienen fantasías de venganza y siempre atribuyen la culpa al otro.

Así lo explicó el psiquiatra Humberto Castillo, director del Instituto Nacional de Salud Mental, al señalar que, para que ocurran tragedias como la protagonizada por Eduardo Romero Naupay, vendedor de salchipapas, se necesita además la ocurrencia de otros factores: los circunstanciales y materiales.

“La mayoría son hombres, solitarios, con sentimientos de odio y fantasías de venganza que a veces son ocultadas pues tienen capacidad para engañar. Pero a esto hay que sumar factores sociales, psicológicos, circunstanciales y materiales”, anotó en RPP.

Castillo Martell advirtió que si bien la mayoría de personas pasamos por momentos de frustración, lo que hace transitar de la frustración al odio es la atribución de la culpa, es decir, culpar al otro y no asumir nuestras propias responsabilidades que pudiéramos tener.

“Es como una pirámide en el que se va pasando de un nivel a otro. Se puede culpar a un sistema o a alguien en específico”, refirió.

La Policía presume que Romero Naupay actuó en venganza, pues, había sido notificado de que iba a ser desalojado si no se retiraba de la avenida Antúnez de Mayolo, en Los Olivos, por su propia voluntad.

Precisamente, el primero en ser herido fue el gerente de Fiscalización de la municipalidad de Los Olivos, Martín Moreno, quien recibió tres balazos en la pierna, el rostro y el abdomen.

Tras este ataque, Romero Naupay huyó e ingresó a dos discotecas del centro comercial Royal Plaza, donde efectuó disparos matando a una pareja de vigilantes e hiriendo a varias personas; luego se dirigió hasta un cajero automático donde ultimó a una mujer, para ser finalmente abatido por un policía vestido de civil.

El psiquiatra también refirió que la necesidad de tener poder o dominio sobre los otros lleva a muchas personas a tener un arma de fuego, con excepción de quienes la utilizan para deporte.

“Cuando las personas tienen un poder más cotidiano a partir de sus posiciones, tal vez requieren menos del arma. Pero las personas que requieren tener un poder absoluto requieren más de las armas; esto se da en términos emocionales”, anotó.

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