Según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), el Perú se ubica dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, zona donde se concentra más del 80% de los sismos que se registran en el mundo cada año.

Lima, 20 Mayo 2026 (El Informante Perú).- Un sismo de magnitud 6.1 sacudió la región Ica este 19 de mayo, con epicentro a 41 kilómetros al sur de la ciudad, a una profundidad de 81 kilómetros, según reportó el Instituto Geofísico del Perú (IGP).

El movimiento telúrico fue sentido con intensidad VI en la escala de Mercalli en Ica y se percibió con notable fuerza en Lima, recordándonos una vez más que el Perú convive a diario con el riesgo sísmico. Frente a esa realidad, y a días de conmemorarse el 31 de mayo el Día Nacional de la Solidaridad y de Reflexión en la Prevención de Desastres, Mapfre hace un llamado a tomar medidas concretas de preparación.

«En el Perú convivimos con el riesgo sísmico de manera permanente, pero seguimos teniendo brechas importantes en cultura de prevención. Estar preparado no significa solo saber qué hacer durante el sismo, sino haber tomado decisiones antes: un plan familiar conversado, una mochila lista, una vivienda revisada y la cobertura de un seguro que permita proteger tu inversión. La prevención no evita los eventos naturales, pero sí reduce significativamente sus consecuencias», señala Laura Arboleda, Directora de Riesgos Generales de Mapfre Perú.

En esa línea, Arboleda nos comparte cinco acciones clave que toda familia debería incorporar para estar mejor preparada frente a un sismo:

Elaborar un Plan Familiar de Emergencia: El Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) recomienda que cada familia tenga un plan acordado y conocido por todos sus miembros. Esto incluye identificar las zonas seguras dentro y fuera del hogar, definir rutas de evacuación, establecer un punto de encuentro y asignar roles claros (quién ayuda a los niños, al adulto mayor, a las mascotas).

Preparar la mochila de emergencia y la caja de reserva: Según INDECI, el «combo de supervivencia» se compone de una mochila de emergencia (para las primeras 24 horas tras el sismo) y una caja de reserva (con provisiones para hasta el cuarto día). La mochila no debe pesar más de 8 kilos e incluir agua, alimentos no perecibles, botiquín de primeros auxilios, medicamentos personales, linterna, radio a pilas, ropa de abrigo, artículos de higiene, dinero en efectivo en monedas, copias de documentos importantes y artículos específicos para bebés, adultos mayores o personas con necesidades particulares.

Revisar la vivienda y asegurar elementos de riesgo: Una parte importante de los daños durante un sismo se produce por objetos que caen o muebles que se desplazan. Es recomendable anclar a la pared estanterías, libreros y televisores; asegurar lámparas y cuadros; revisar el estado de las conexiones de gas y electricidad; y conocer dónde están las llaves de paso para cortar el suministro en caso de emergencia. En viviendas autoconstruidas, una evaluación profesional puede identificar vulnerabilidades estructurales antes de que sean un problema.

Participar en los simulacros nacionales multipeligro: Los simulacros organizados por INDECI son una oportunidad concreta para poner a prueba el plan familiar, identificar fallas en la respuesta y mejorar la coordinación. No se trata de un ejercicio escolar, es la manera realista de saber cómo reaccionará cada miembro de la familia en una situación real.

Proteger el patrimonio con un seguro adecuado: Más allá de la preparación física, un sismo puede generar pérdidas materiales significativas: daños estructurales en la vivienda, pérdida de bienes y, en algunos casos, la imposibilidad de habitar el inmueble por un tiempo. Contar con un seguro de hogar que incluya cobertura frente a desastres naturales puede marcar la diferencia. «Nuestra oferta incluye planes de seguro de hogar que brindan protección integral frente a diversos tipos de riesgos, como eventos climáticos y desastres naturales, terremotos, inundaciones, etc.», sostiene la especialista.

«El 31 de mayo es una fecha para recordar a las víctimas del terremoto de 1970, pero también para preguntarnos qué estamos haciendo hoy para proteger a nuestras familias. La prevención no es un gasto, es una inversión en tranquilidad. En Mapfre acompañamos a las familias peruanas no solo cuando ocurre un siniestro, sino antes, ayudándolas a tomar mejores decisiones para cuidar lo que más les importa», concluye la especialista.

Conmemorar el Día Nacional de la Solidaridad y de Reflexión en la Prevención de Desastres es también una oportunidad para asumir un compromiso individual y colectivo. Pequeñas acciones que, sumadas, construyen una cultura de prevención y marcan la diferencia entre enfrentar una emergencia improvisando o hacerlo con la tranquilidad de estar preparado.