Los productores de animales de consumo masivo en el Perú ya no podrán usar medicamentos con el principio activo colistina en ninguna de sus formas.

Lima, 08 Diciembre 2019, (ANDINA).- Gracias a una norma publicada esta semana por el Ministerio de Agricultura, los productores de animales de consumo masivo en el Perú ya no podrán usar medicamentos con el principio activo colistina en ninguna de sus formas y menos aún para promover el crecimiento de pollos, cerdos o ganado, entre otros.

Con esta medida, publicada mediante resolución directoral, el Perú se pone a la par de otros países de la región como Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Ecuador y Colombia que, a fin de resguardar la salud pública, ya habían prohibido dicho medicamento en la crianza de animales.

La prohibición -que entrará en vigencia de manera efectiva en abril próximo- evitará el uso, importación, comercialización, fabricación o elaboración de productos veterinarios que contengan colistina (Polimixina E). Con ello, se evitará que granjas, avícolas o criadores hagan uso o mal uso del antibiótico.

Al ser un antibiótico crítico para la salud humana, la colistina solo puede ser administrada en pacientes hospitalizados graves. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido que dicho principio activo es el último recurso para el tratamiento de infecciones potencialmente mortales.

El doctor Jorge Pastor Miranda, especialista de la Subdirección de Inocuidad Agroalimentaria del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), explicó a la Agencia Andina que en el mundo, sobre todo en la industria pecuaria, la colistina se ha usado de manera inapropiada y, como consecuencia, se transmite genéticamente en las carnes de consumo masivo, pero también en sus derivados como la leche, el queso, etc.

«Si le doy constantemente colistina a un animal, en dosis no recomendadas, éste tendrá bacterias fuertes y resistentes y eso se transmitirá genéticamente a sus nuevas generaciones de bacterias. Estas bacterias entran al cuerpo de las personas a través de las carnes y sus derivados. Cuando esas personas vayan al hospital por una infección fuerte, entonces los tratamientos con antibióticos no funcionarán porque tendrán al frente a potentes bacterias», refirió.

Pastor recordó que una bacteria es un ser vivo que quiere evolucionar y perpetuarse. «Por ello cuando se hace mal uso de los antibióticos en animales o personas, se genera una resistencia antimicrobiana. Entonces cuando la persona o el animal se enferme, el antibiótico recetado atacará a las bacterias del cuerpo y muchas morirán, pero también muchos seguirán viviendo y por eso demorará la recuperación del paciente o quizá morirá».

El experto dijo que el fenómeno de la resistencia antibacteriana se ha agravado en el mundo y por eso en el Perú se formó la Comisión Multisectorial para enfrentar la Resistencia a los Antimicrobianos, con participación de ocho instituciones públicas, entre ellas Senasa, del Ministerio de Agricultura, la que emitió prohibición del uso de la colistina.

Según el Ministerio de Salud, la problemática de la resistencia de las bacterias a los medicamentos se ha convertido en una amenaza para la salud pública global y se estima que en el año 2050 será la principal causa de muerte en el mundo. Debe indicarse que el 90 por ciento del cuerpo humano está compuesto por bacterias, que residen allí de forma inocua en sus más de 10.000 especies y ayudan a nuestra salud. Sin embargo, hay un pequeño grupo de ellas que causa enfermedades.

Crecimiento de animales

El representante de Senasa admitió que si bien las empresas formales tienen prácticas responsables de crianza, en el lado informal hay productores poco responsables que usan la colistina como promotor del crecimiento de sus animales, es decir para acelerar el crecimiento y satisfacer la creciente demanda de la población.

«Investigaciones hechas en el Perú revelan que hay pacientes hospitalizados con genes de resistencia a los antibióticos. Eso hace suponer que hubo un mal uso de la colistina en productores pecuarios poco responsables. Con la prohibición, apuntamos a que no se use para estimular el crecimiento ni para otros fines».

El pollo es el animal más consumido en el Perú con un consumo per capita de 52 kilos al año a nivel nacional y, en Lima, pasa los 65 kilos. Le sigue en segundo lugar la carne de cerdo y después la vaca, según información del Ministerio de Agricultura.

Consultado sobre cuáles son las empresas que hacen o hacían uso de la colistina, indicó que Senasa tiene una información preliminar al respecto y que está levantando data. «Nosotros hacemos farmacovigilancia y sabemos que la mayoría de empresas formales tienen buenas prácticas de producción, hacen desinfección y utilizan buen alimento. Es cierto que entre las informales puede haber mal uso de la colistina».

Sanción

Actualmente, Senasa tiene registrado 57 productos de uso veterinario cuyo principio activo corresponde a la Colistina. Veintiocho empresas ostentan dichos registros.

Al emitirse la prohibición, quienes tengan en su poder estos productos deberán agotar su existencia en los próximos cuatro meses, es decir se perderá el registro sanitario.

Pasado ese tiempo, Senasa saldrá a hacer vigilancia y si hay incumplimiento se aplicarán sanciones según lo establecido en la Ley General de Sanidad Agraria (Decreto Legislativo 1059) y sus normas complementarias.

INS saluda prohibición

El médico Martín Yagui, secretario técnico de la Comisión Multisectorial para enfrentar la Resistencia a los Antimicrobianos y experto del Instituto Nacional de Salud (INS), saludó la prohibición de la colistina porque permitirá enfrentar la resistencia a los antibióticos en el Perú.

Dijo que en veterinaria la colistina no solo se administra como antibiótico sino también a veces dentro de los piensos (alimento de animales). «A veces allí se mezcla y eso se hace para promover el crecimiento».

Explicó que la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE) realiza encuestas anuales sobre el uso de antibióticos para promover el crecimiento de animales de consumo humano. «De 30 países de Latinoamérica que contestaron esa encuesta, 18 todavía lo permitían, entre ellos el Perú. Pero ahora con la resolución de Senasa que ordena la prohibición estamos contentos».

Yagui coincidió con Pastor en que el sector formal tiene altos estándares de producción y es el primero que ser alinea cuando hay medidas de esta naturaleza porque vende a grandes cadenas. Sin embargo, es el sector informal donde se debe fiscalizar más para que exista un cumplimiento cabal de la medida.

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