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Si algo parece no gustarle al actor norteamericano Robert de Niro es el asedio de los reporteros, a los que mantuvo a raya en su visita a la ciudad peruana de Cusco y al santuario de piedra de Machu Picchu.

Lima, 15 de Enero 2019, (PL).- Si algo parece no gustarle al actor norteamericano Robert de Niro es el asedio de los reporteros, a los que mantuvo a raya en su visita a la ciudad peruana de Cusco y al santuario de piedra de Machu Picchu.

Si bien el actor de ‘El Padrino’ y ‘Taxi Driver’ nada quería saber de cámaras ni grabadoras de la prensa, distinta era su actitud con los demás visitantes de aquel majestuoso edificio construido piedra a piedra, cual nido de cóndores, como diría el poeta.

Con la gente estrechaba manos, sonreía y aceptaba ‘selfies’ son sus admiradores, pero con los reporteros era diferente. Ayer una radiemisora tuvo la sagacidad de arrancarle unas palabras, la mayoría bromas. ‘Muy lindo, genial’, dijo sobre Machu Picchu.

Sin alardes de divo, el veterano actor tomó con filosofía su accidentado viaje en tren de la ciudad de Cusco a Machu Picchu, en las estribaciones tropicales de los Andes.

Un derrumbe de rocas caído sobre la vía férrea, provocado por la intensa lluvia, interrumpió por casi cuatro horas el paso del tren que los llevaba, a él y a su hijo, pero al ingresar al hotel ubicado al lado de las pétreas ruinas, De Niro sonreía.

Por la noche, en el tren, recibió la sorpresa de que el afamado chef James Berckemeyer le hizo un homenaje preparando para él platos de la rica gastronomía, como el clásico ceviche -trozos de pescado aliñados en limón- y otros platillos.

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