La muerte de Aretha Franklin también fue noticia hoy en El Salvador, donde los admiradores de la Reina del Soul estuvieron pendientes de su inevitable adiós.

San Salvador, 16 ago (PL).- La muerte de Aretha Franklin también fue noticia hoy en El Salvador, donde los admiradores de la Reina del Soul estuvieron pendientes de su inevitable adiós, y la despidieron con lo que mejor pidió: respeto.

Los últimos días de la pasional intérprete tuvieron una cobertura periodística a ratos morbosa, aunque más inspirada en la grandeza de quien estaba por partir, que por las ganas de contar una mala noticia, por mucho que repercuta.

Finalmente, Franklin falleció tras una larga batalla contra el cáncer, que se la llevó con 76 años de edad y una figura distante de la bella robustez de ‘big mama’ sureña, de mujer fuerte y capaz, que exigía, merecía y recibía respeto.

De hecho, entre los pasajes más emblemáticos en la historia del ‘rock ‘n roll’ quedará su potente voz deletreando ‘R.E.S.P.E.C.T.’ en el clásico homónimo que compuso el gran Otis Redding, pero que ella hizo suyo y cantó como nadie.

Redding, más conocido por su conmovedor ‘(Sittin’ on) the dock of the Bay’, compuso y grabó ‘Respect’ en 1965, como el reclamo de un hombre trabajador y proveedor que al llegar a casa espera, cuando menos, algo de respeto.

‘Me tomó todo un día escribirla y unos 20 minutos componerle un arreglo, y de una vez salió. Es que todo el mundo quiere ser respetado’, comentó el malogrado cantante poco antes de morir en un accidente de aviación, en 1967.

Justo ese año la versionó Aretha, quien le agregó estribillo y un puente que no tenía: se valió del solo de saxofón ejecutado por King Curtis para el tema ‘When Something Is Wrong With My Baby,’ de Sam and Dave para Stax Records.

La propia Aretha tocó el piano en su versión, sus hermanas Carolyn y Enma la apoyaron con el coro, y la grabación contó con la emblemática sección rítmica de los Muscle Shoals, quienes pronto ganarían fama mundial como músicos de sesión.

La grabación ocurrió un Día de San Valentín, en el estudio del sello Atlantic en Broadway: Aretha tenía entonces 24 años y llegó desde Detroit, cuna del sonido Motown, decidida a cantarle al mundo cómo concebían las mujeres el respeto.

En esencia, la versión de Aretha le viró la tortilla al reclamo de Redding: si quieres ser tratado con admiración y respeto, tienes que ganártelo, pero no solo como proveedor, si no como esposo.

El productor Jerry Wexler contaría luego que el fervor en la voz de Aretha demandaba un respeto concebido como atención sexual de nivel, idea reforzada por el verso ‘TCB’, acrónimo de ‘Taking Care of Business’ (ocuparse de sus asuntos).

Sin embargo, Aretha negó tales implicaciones sexuales en una entrevista con la revista Rolling Stones en 2014, y de hecho, coronó una década contracultural de mucha reivindicación sexual, pero también social, racial y de género.

Hasta la eclosión de ‘Respect’, Etta James era venerada como la Reina del Soul y jamás pudo recuperar su trono, aunque lo intentó: es más, ella también versionó una canción de Redding (‘Security’), pero despertó poco interés.

Aretha Franklin se fue, pero dejó vigorosas canciones que nunca resolverán los problemas de la gente, pero sí que ayudan a enfrentarlos: empieza respetándote a ti mismo, y eventualmente los demás también lo harán.

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