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Los hijos de padres muy rígidos, con gran número de reglas, poco expresivos y ausentes en la vida familiar son más propensos a huir de casa y caer en el poder de sectas.

Lima, 09 de Julio 2018, (ANDINA).- Los hijos de padres muy rígidos, con gran número de reglas, poco expresivos y ausentes en la vida familiar son más propensos a huir de casa y caer en el poder de sectas.

Así lo advirtió la psiquiatra Vanessa Herrera, del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado – Hideyo Noguchi”, para quien es amplio el abanico de personas que podrían verse seducidas por este tipo de agrupaciones.

“Este tipo de casos están asociados a muchos adolescentes, niños, incluso madres que se encuentran en situación vulnerable emocionalmente. Por lo general provienen de familias disfuncionales o presentan dependencia emocional y es así como enganchan con personas que tienen conductas psicopáticas, que quieren mostrar su poder para obtener un beneficio personal”.

Los líderes de las sectas se tornan atractivos porque ofrecen acceso a un grupo cerrado que les genera una sensación de aparente seguridad y protección.

“Muchos de estos líderes presentan conductas psicopáticas y un lenguaje seductor, el cual mediante engaños logra encandilar por el supuesto bienestar que les dará en el futuro”.

La experta comentó que las personas que caen en estas redes escapan del hogar o de su pareja, dejando atrás todo, incluso su modo de vida y creencias, para incorporar un nuevo sistema de ideas ordenadas por el líder o captor.

“Estas personas pueden llegar a tolerar cualquier cosa, presentan una actitud totalmente sumisa por el dominio que ejerce quien controla la secta”.

Muchos factores

A juicio de la especialista, son muchos los factores que crean las condiciones para que una persona caiga en redes de este tipo y los lazos emocionales al interior de la familia son fundamentales para evitar casos como Patricia Aguilar (19), quien fue rescatada recientemente de una secta liderada por Félix Steven Manrique, con quien ahora tiene una bebé.

“Muchas veces se ha roto la confianza en el hogar, no hay comunicación adecuada, hay problemas con los padres, antecedentes de abuso o violencia, problemas de autoestima. Es en esa falta de equilibrio emocional donde pueden coincidir con personas que necesitan ejercer un dominio de poder”.

Respecto a los factores que pueden evitar casos de este tipo, la psiquiatra destacó fomentar la comunicación cercana y permanente con los hijos, desarrollar un afecto saludable, donde se propicie el respeto y confianza mutua.

“Establecer un diálogo más horizontal para conversar sobre el entorno social que rodea a nuestros hijos y los riesgos que existen siempre. Muchas veces ese diálogo no se hace y los hijos permanecen en sus cuartos, ya no hay la sobremesa, no se fortalece la comunicación y es así como los hijos ante padres ausentes toman decisiones nada acertadas”.

Comunicación permanente

Vanessa Herrera indicó que no hay excusa para que los padres no mantengan una relación estrecha con sus hijos, incluso si trabajan muchas horas fuera de casa.

“Felizmente ahora con la comunicación virtual es muy fácil llegar a los hijos, las redes sociales, hacer llamadas cada cierto tiempo, en los descansos que se tienen en medio de día laboral largo. Hablar, hacer video llamadas. Existen varias formas de comunicarnos con nuestros hijos, sobre todo en su paso por la adolescencia, donde la influencia de pares o de personas externas puede ser muy alta”.

Sugirió a los padres de familia aprender a delegar en la pareja o en los otros miembros de la familia la supervisión de los hijos.

“Hay que recuperar el rol de la familia extensa y trabajar en espacios de intimidad donde compartir con los menores al llegar a casa, para hablar de su día, de cómo nos sentimos, para aconsejarlos, para hacerles sentir nuestra presencia”, manifestó.

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