En la cima de sus carreras y amparados en la fuerza de un equipo renovado, los uruguayos Luis Suárez y Edinson Cavani llegan a Rusia 2018 dispuestos a dar todo.

Nijni Novgorod, Rusia, 08 de Junio, (ANDINA).- En la cima de sus carreras y amparados en la fuerza de un equipo renovado, los uruguayos Luis Suárez y Edinson Cavani llegan a Rusia 2018 dispuestos a dar todo a cambio de redención y gloria.

En Brasil 2014 el dolor fue grande, Suárez mordió a Giorgio Chiellini y la FIFA lo expulsó del Mundial. El golpe noqueó a la Celeste, eliminada en octavos de final, y a un Cavani que salió de la Copa sin sacar provecho máximo de su capacidad goleadora.

Cuatro años después, las dudas sobre la dupla de artilleros uruguayos, nacidos en Salto (norte) hace 31 años, se esfumaron. El Pistolero brilla en el Barcelona -donde encontró su lugar en el mundo como compañero ideal del astro Lionel Messi- y Cavani es más líder que nunca y goleador de la Liga de Francia con el París Saint Germain.

«Ellos están en la edad ideal del rendimiento y eso augura que todavía sigan consiguiendo más cosas», consideró el seleccionador Oscar Tabárez en un video difundido por la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), en marzo, celebrando los 100 partidos de Cavani con la selección y el gol 50 de Suárez, conseguido durante la China Cup.

Ambos delanteros tendrán en la fase inicial del Mundial una oportunidad dorada para sumar goles desde el 15 de junio cuando enfrentarán a Egipto, cinco días después llegará el cruce ante Arabia Saudita y el 25 definirá el grupo A ante el local Rusia.

Cuentas pendientes

Con el recuerdo del pasado mundial marcado a fuego, Suárez soltó en abril: «Estoy en debe conmigo mismo, por cómo me fui del Mundial anterior».

Sin embargo, su discurso durante los entrenamientos finales de Uruguay rumbo a Rusia 2018 dejó atrás el pasado.

«Ya es pasado todo lo del 2014, como lo de 2010, son otras expectativas, otros jugadores y otras sensaciones que motivan mucho para poder llegar lejos en el Mundial», dijo el delantero del Barcelona al unirse a los entrenamientos en Uruguay.

El punta asegura que, como todos los futbolistas en Rusia, estará en la lupa de los árbitros y del mundo entero, y admite que trabajó para pulir su juego; pero se niega a perder el espíritu competitivo que lo llevó a la cima de su deporte.

«Uno ha madurado bastante y a pesar de cambiar algunos aspectos mi forma de jugar va a ser la de siempre, la misma, porque vivo así el fútbol. Soy así, nadie nunca me regaló nada y he aprendido desde chico a disputar cada pelota», advirtió el futbolista.

Matador con bajo perfil

Sonriente y distendido, Cavani apostó a la calma en la antesala mundialista.

«Tenemos que llegar con perfil bajo, sin hablar mucho en lo previo pero sabiendo que tenemos un gran equipo», aseguró el Matador a días del debut en Rusia ante Egipto.

El atacante llamó a la calma a una afición que, amparada en los buenos resultados del equipo -segundo en la clasificatoria sudamericana, solo detrás del gigante Brasil-, sueña con un Mundial similar o mejor al de Sudáfrica 2010 cuando acabó en cuarto lugar.

El delantero del PSG superó las turbulencias de principio de una temporada marcada por sus cortocircuitos con el astro brasileño Neymar; sin embargo, sus goles le dieron la calma y el respaldo necesario para seguir mandando en el fútbol galo.

Sin complejos, el delantero advirtió que en el Mundial «cualquier error cuesta caro». Para Cavani, el equipo charrúa llega bien armado y dispuesto a enfrentar a «cualquier rival con el mismo espíritu» de lucha que marca la historia del campeón del mundo en 1930 y 1950.

Uruguay se despidió de su afición el jueves con goleada 3-0 ante un modesto Uzbekistán -con tantos de Giorgian de Arrascaeta, Suárez y José Giménez- y partirá el sábado rumbo a Nizhni Novgorod, la ciudad rusa elegida por Tabárez para instalar la concentración de la Celeste en el Mundial.

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