Año del Buen Servicio al ciudadano.

Un derechazo a la izquierda latinoamericana

Madrid, 09 de Octubre 2016 (Especial para El Informante Perú).- Una nueva derecha se asoma, no es la misma de siempre, ingresa a América Latina en un contexto atípico, con la izquierda diezmada y con un ciudadano diferente en estos tiempos de tecnología e Internet.

Después de la experiencia del Consenso de Washington (CW) en los noventa, impuesto desde los torrentes escritorios del Fondo Monetario Internacional (FMI), la gran mayoría de países en Latinoamérica volvieron por antonomasia a la izquierda. El agotamiento del liberalismo o el neo liberalismo aplicado de manera pragmática y sin planificación estratégica ideológica en nuestros países fue aprovechado por una corriente progresista muy válida y coherente que surgía como escape a la asfixiante liberación del mercado.

La reforma tributaria, la redirección del gasto público en subsidios, la privatización de las empresas estatales y la abolición de cualquier regulación que impida la competencia, solo por decir algunas propuestas del CW, contribuyó con una corriente alternativa e ideológica ya vieja y conocida, adaptado hacia una nueva tendencia mundial de los noventa: La Tercera Vía. Con lo que se constituyó el punto de quiebre inicial y necesario para la aparición de la nueva izquierda en Latinoamérica.

De pronto países como Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela concluyeron en experiencias progresistas de “éxito” y populares en las calles y sobre todo con la coqueteante anuencia de los poderes fácticos que no se opusieron a su auge, ni siquiera lo intentaron. Más de una década de luna de miel con el pueblo, algo normal después del adormecimiento del Estado y las demandas sociales que habían devenido y se habían germinado producto del sistema político impuesto desde Estados Unidos y sus aliados. ¿La derecha había fracasado? No, nada que ver, solo estaba reposando en sus huestes para fortalecerse y volver a aparecer, tal vez esperando el fracaso de los gobiernos de izquierda. Y al parecer así sucedió.

Es importante indicar que tanto Perú como Venezuela tuvieron un sistema y proceso sui generis en el desarrollo de esta situación, ya que nunca llegaron a ser de izquierda. Por lo menos no en su acepción ideológica histórica.

Hoy 2016 esa barrida progresista popular ya no existe. ¿Qué sucedió, se pasó a una fase superior y sucedánea del progresismo de izquierda?, es decir ¿pasó a un mejor nivel desarrollado de su ideología y sistema político, social y económico? En absoluto.

Lo que hemos visto es un retroceso integral de su simpatía y sistema partidario, porque no ganó nada. Ni espacio político, ni reforma ideológica, ni renovada doctrina, ni un nuevo pensamiento alterno que le permita seguir en la lucha. Sin duda una situación crítica para su esmerada reflexión académica. Grandes e históricos partidos como el PRI en México, el PAP en el Perú, el Partido Justicialista de Argentina, entre otros; han quedado desprestigiados y postergados, aun algunos con gobernantes de turno, del ideario popular.

La corrupción en algunos casos sobrevaloró los costos ideológicos de una izquierda que no gobernaba hace muchísimos años, la inexperiencia les pasó factura, el poder no era lo que ellos habían aprendido en los libros. El ciudadano quedo desesperanzado ante su aletargada reacción a sus demandas. La crisis del Partido del Trabajo en Brasil, el No a la re-reelección de Evo Morales en Bolivia, el decantamiento popular de Correa en Ecuador, La inminente caída de Venezuela, el viraje político de Bachelet en Chile, la dureza de Juan Manuel Santos en Colombia y la apertura de Cuba al mundo, es el significado real de la sociedad informada que iniciaron la debacle de una corriente política que buscaba su oportunidad, pero quizá no se dio cuenta que la tuvo.

La fortalecida Alianza del Pacifico como entidad más sólida que cualquier otro cónclave andino, y la llegada de Jimmy Morales a Guatemala, Macri en Argentina, y Kuczynski en Perú; sin duda nos refieren una corriente de derecha firme en nuestra Región.

Tal como analiza Francisco López Segrera, en su ensayo “Nueva derecha, neoliberalismo y posneoliberalismo”, es importante determinar que después de la derecha dictatorial de los sesenta, setenta y parte de los ochenta, llegó la derecha neoliberal, que es aquella de la que acabamos de analizar. Hoy 2016 hemos entrado a una fase de derecha posneoliberal, una derecha nueva que gana las elecciones democráticamente, no se muestra tan cercano a Estados Unidos aun cuando si, dinamizando las economías locales a través de reformas hacia el mercado que ya no le es tan adictivo, más el incremento de las relaciones comerciales interregionales Asimismo, busca aliados del frente, tales como movimientos sociales y nacionales antes de izquierda.

¿Será posible que la derecha deje de ser satanizada y entremos a una nueva era de una ideología de derecha más liberal y con rostro social?

Es temprano para definirlo y reafirmarlo, sin embargo mi teoría es que ante tanta deshumanización de lo social por parte de las izquierdas que nos gobernaron hace poco, y que muchas terminaron corruptas o lejanas al sentir del pueblo por décadas, y ante la elevada desideologización en el espectro de los ideales, la derecha podría ser más inteligente para vivir por largo tiempo, hoy que la sociedad acaba de darle una nueva oportunidad.

El secreto podría estar en despercudir cualquier ideal de derecha propia y natural, conservador y duro, deberá sumarse a las demandas ambientales propias de estos tiempos y ser más humano en lo social, más integracionista.

Es una última oportunidad que tiene la derecha para perennizarse en un nuevo y apetitoso colectivo que es ajeno a la política, es más persuasivo y sagaz para darse cuenta cuando le engañan, y que ama por sobre todas las cosas la tegamarracnología digital y la comunicación a través de las redes sociales. Ahora “la pelota está en su cancha”.

(*) Periodista.

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